Fideuà de pollo con setas

Siempre que pensamos en una fideuà, nos la imaginamos con sus cigalas y sus trocitos de rape dispersos entre unos fideos gorditos con un agujero en el medio. Yo, ya no. Desde que probé la fideà con los fideos más finos y sin agujero, ya no utilizo otros. Además, me gusta que quede, sin caldo, pero melosa.
La receta de hoy es para que nos borremos esa imagen de las cigalas y los trocitos de rape y la cambiemos por la de una fideuà de lo que nos apetezca o lo que tengamos en casa. 
Yo, en concreto. tenía unas pechugas de pollo, unas setas y un caldo maravilloso de cocido. 


Ingredientes para 4 raciones

300 gr de pollo deshuesado, cortado en láminas finas.
200 gr de setas 
350 gr de fideos ( elegimos los que más nos gusten)
1 tomate maduro rallado
aceite
sal 
pimentón
unas hebras de azafrán
500 ml de caldo sabroso

Elaboración:

Salteamos el pollo en un poco de aceite hasta que esté dorado.
Añadimos las setas limpias  y salteamos junto al pollo.
Incorporar el pimentón y las hebras de azafrán. Añadir el tomate y sofreír a fuego lento.
Cuando el sofrito está listo, añadimos los fideos y mezclamos bien.
Echar 400 ml de caldo caliente y reservar el resto caliente por si fuese necesario.
Dejamos cocer los fideos a fuego medio el tiempo necesario según el fideo elegido. 
Cuanto más grueso sea el fideo, más tiempo y más caldo necesitará.


Probadlas también con costillas y pimiento rojo, con ajitos tiernos y calamar, con foie y boletus... Echadle imaginación y tendréis una fideuà para cada día.


Buñuelos de calabaza

 
Se acerca la Pascua, y todo el mundo bloggero está publicando recetas pascueras. Pero aquí, en Valencia, las Pascuas nos quedan muuuuy lejos, tenemos que pasar aún, la fiebre de las "fallas".
Entre el 15 y el 19 de marzo, los valencianos, viviremos en una ciudad con un monumento de cartón piedra enorme, prácticamente, en cada calle, con casi todas las calles cortadas al tráfico. Con estruendosas "mascletás", cada día y maravillosos castillos de fuegos artificiales cada noche. Pasacalles con hombres y mujeres luciendo sus típicos trajes valencianos y la maravillosa ofrenda floral a la patrona de los valencianos con la que se vestirá el manto de la virgen frente a la Basílica. Las noches se confunden con el día y los días con las noches. Se vive en la calle a todas horas... Hasta el día 19, en el que todo acabará con el fuego "purificador".
Y no solo de paella nos alimentaremos estos días los valencianos, también de los divinos buñuelos de calabaza, que aún no entiendo porque solo los comemos en fallas. Con un chocolate calentito, después de una noche de fiesta fallera, es lo mejor que hay.
Os dejo la receta, que me ha costado un poquito conseguirla, porque, como se suele decir, cada maestrillo tiene su librillo... unos que dicen que así, otros que "asá"... Al final, y después de probar unas cuantas recetas, año tras año, la que os dejo hoy, es la que mejor resultado da. No quedan aceitosos, se dan la vuelta solos, al final no dejan de ser unos buñuelos de viento, y con un toque a calabaza que los hace únicos. No me enrollo más.

Buñuelos de calabaza 

Con estas cantidades salen dos docenas, suficiente para 4 o 5 personas.


Ingredientes


  • Aceite para freír (1,5 o 2 L.)
  •  250 gr de calabaza asada o hervida 
  • 1 vaso y medio de agua templada 
  • 25 gr de levadura de panadero 
  • 1/2 kg de harina 
  • 2 cucharadas soperas de azúcar 
  • Ralladura de limón (opcional).
 
En un bol bien grande se echa la calabaza desecha, debe estar limpia, sin pepitas, se trabaja con las manos hasta que quede fina. Hay que lavarse bien las manos que todo se hace con las manitas.

En un bol se echa el agua templada o el caldo de la calabaza templado (si esta se ha hervido en lugar de ser asada) y se deshace la levadura con las manos o con un tenedor.

Inmediatamente se añade al puré de calabaza, e incorporamos el azúcar y una pizca de sal. Es también el momento de añadir la ralladura de medio limón si queremos.

Ahora se va echando la harina poco a poco y sin parar de mover con las manos, dándole movimiento, para conseguir que vaya cogiendo fuerza, hasta conseguir una masa suave y blanda. Quizá no se usa toda la harina, hay que parar de echar harina cuando se ve la masa a punto. Reconocerlo es la mayor dificultad de la receta. Tiene la textura de un puré espeso.


Luego se tapa con un paño y se deja reposar unos 30 minutos o algo más, hasta que la masa suba el doble. Esto también es variable dependiendo del calor que haga.



En un recipiente hondo y ancho de boca (lo ideal es un caldero, pero también sirve un wok  o algo similar), se echa el aceite y cuando esté caliente, se van echando pellizcos de masa del tamaño de una pelota de pin-pong, (luego crecen),  y se echan en la sartén haciendo un agujero con el pulgar (esto es lo mas complicado de todo, pero os aseguro que cuando haces tres o cuatro empiezan a salir, si no, redonditos están exactamente igual de buenos.) Para facilitar esta operación, hay que tener un cuenco con agua para ir mojándonos los dedos y que  no se nos pegue la masa.



Veréis que ellos solos se van dando la vuelta cuando están hechos, si no, tampoco pasa nada. Cuando los vemos doraditos se les da la vuelta y se van sacando. El fuego tiene que estar de moderado a alto, se tienen que hacer por dentro, sin quemarse por fuera. Si el fuego está demasiado flojo, absorben mucho aceite y resultan pesados e indigestos.
Hay que comerlos calentitos. Si los tenemos hechos de antes, encendemos el horno antes de servirlos, a 150º o 160º, cuando esté caliente, los metemos y apagamos el horno. En unos 5 minutos estarán para servir. Se espolvorean con un poco de azúcar y servimos con más azúcar para que los comensales se pongan más si lo desean.


Siempre los acompaño de un buen chocolate caliente. Sigo una receta de mi madre, que dice que en Francia se hace así, (creo que se refiere a la incorporación de mantequilla y coñac) y a mí me parece exquisito. No voy a discutir con nadie, si en Francia se hace así o no. Probablemente no, tampoco me he informado, la verdad, porque no tiene importancia para mi. Mi madre que pasó en Francia, su niñez y parte de su juventud, dice que se hace así y yo no lo discuto porque me encanta esta receta, queda un chocolate finísimo, cremoso y con un intenso sabor.

Chocolate a la taza
Ingredientes:
1 L de leche entera
140 gr de chocolate a la taza en polvo
40 gr de chocolate en polvo puro 
30 gr de mantequilla
30 ml de Coñac o Brandy

Elaboración:
Se pone a hervir 800 ml de leche y en el resto se disuelven los chocolates en polvo. Cuando la leche está a punto de hervir, incorporamos la leche con el chocolate y damos vueltas con una cuchara de madera haciendo ochos para que no se nos agarre el chocolate al fondo. Cuando vuelve a levantar empezara a espesar. Incorporar el brandy y la mantequilla y seguir moviendo hasta que esté todo integrado. El chocolate es mejor que repose un poco antes de servirlo. Para que no pierda calor, yo lo pongo al baño maría, con muy poco fuego, para que no hierva y lo dejo hasta el momento de servir.

Calabacines rellenos

Calabacines rellenos de pollo con arroces exóticos y salsa de soja

Ya sé que lo hago mal. Lo de no tener una programación semanal de lo que vamos a comer en casa. Las ventajas de organizar el menú son muchas, alimentación más variada, organización de la compra, rentabilizamos al máximo la despensa y el trabajo dentro de la cocina... Lo sé, lo sé... Pero no. Yo funciono por impulsos y a lo sumo, si no voy a estar a la hora de comer, organizo el menú, el día de antes.
Normalmente, el menú del día se organiza así:
-¿Qué te apetece comer hoy?
Contestación de mi marido,
-Lo que tú quieras. Si eso, haz un arroz a la cubana.  (Creo que piensa, que se hace solo).
O viene mi hijo,
-mamáááá, ¿Hoy cenamos pizza? Y se oye a la pequeña por el fondo...
-¡Pizza!,¡pizza!, ¡pizza!
Casi siempre reacciono y digo ¡No!, a todos esos cantos de sirena. Me pongo a pensar algo, abro la nevera y enseguida me inspiro. Otros días, los que no trabajo, de buena mañana, me bajo al super y subo con un montón de ideas, y las bolsas llenas.
El otro día, subí con unos calabacines redonditos, que los vi geniales para rellenar, no sabía ni de qué, ni cómo, pero los compré igualmente. Cuando fui a prepararlos abrí la nevera, luego la despensa, y voilà, calabacines rellenos de pollo y arroces exóticos con salsa de soja.  Muy ricos, por cierto.
A esto, algunos, le llaman, improvisar. Yo le llamo, inspiración. Cada uno que le llame como quiera. Os dejo la receta, por si os queréis organizar para hacerla, o con un poco de inspiración, los podéis rellenar de lo que más os guste.


Ingredientes
4 calabacines luna
1 cebolla picada
250 gr de pollo deshuesado
150 gr de arroces varios (Basmati, salvaje y rojo)
En Mercadona  tienen una mezcla parecida, en un paquete  "Especial ensaladas y guarniciones"
2 anises estrellados
2 cuchara sopera de pasas
1 cuchara de café de curry en polvo
4 cucharas de postre de salsa de soja
Aceite de oliva
sal
1 c/s de arroz salvaje para la guarnición.

Cocer los arroces en agua hirviendo con sal y 2 anises estrellados, hasta que estén al punto. Escurrir el agua, retirar los anises y reservar el arroz.
Hacer un corte a los calabacines por la parte superior, por donde los vamos a rellenar pero sin abrirlos del todo. Poner los calabacines en el microondas a media potencia durante 6 u 8 minutos, según los calabacines que hayamos metido. Pasado este tiempo miramos si han empezado a ablandar, si necesitan un poco más, los volvemos a meter el tiempo que consideremos que le falta. Hay que tener en cuenta que tienen que quedar tiernos pero firmes para que no se desmoronen.
Cuando los tenemos a punto, les cortamos la tapa y esperamos a que se enfríen un poco. Los vaciamos de semillas con un sacabolas o una cucharita pequeña y los dejamos bocabajo sobre un papel de cocina, para que tiren toda el agua.
En una sartén vamos preparando el relleno.
Sofreímos la cebolla picada en un poco de aceite durante unos minutos.
Añadimos el pollo que habremos picado muy pequeñito con un cuchillo bien afilado. Salteamos.
Añadimos las pasas y el curry.
Si se ha quedado muy seco, añadimos un poco de aceite antes de incorporar los arroces que teníamos reservados. Saltear todo hasta que esté bien mezclado.
Añadir la salsa de soja, saltear y retirar del fuego. Comprobamos el punto de sal en este momento, pues la salsa de soja, según marcas, puede salar bastante.
Rellenar con esta mezcla los calabacines y ponerles la tapa. 


Cuando se vayan a servir los metemos en el microondas 4 o 5 minutos más.
Lo mejor es que el calabacín quede al dente. Si empieza a soltar mucha agua, se abrirán y perderán la gracia. 
Justo antes de  servir, calentamos aceite como si fuésemos a freír huevos y cuando esté caliente pero no humeante, echamos el arroz salvaje y en cuanto sube a la superficie sacamos a escurrir en un papel absorbente. 
Servimos los calabacines al centro de un plato un poco hondo y el crujiente de arroz, por alrededor. Para comerlo, lo mejor es retirar la tapa y que cada comensal corte todo en trocitos y lo mezcle para saborear juntas, las diferentes texturas del plato.
Nota: Si no tenemos microondas, por el motivo que sea, (yo no pregunto) podemos hacerlos igual en el horno. El tiempo de elaboración será superior y lo mejor sería hacerlos dentro de una bolsa de estas que van al horno, para que se hiciesen con su propio vapor. 


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