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American Cherry Cookies (Con paso a paso)

Hoy es el turno de mi versión del American Cherry Pie que nos propone Mara para el reto dulce del mes de marzo de FoodBloggersTtm.

Reconozco que la idea de hacer la típica American Pie me tentaba. Hay tantas versiones, manzana, cereza, frambuesa... incluso saladas... pero soy incorregible, cuando oigo la palabra reto, me pongo en versión reto! Para mí el reto de versionar una receta es cambiarla totalmente conservando la esencia y que cuando lo pruebes digas ¡Sí, es aquello pero no tiene nada que ver!

De todas formas, no me hagáis mucho caso, que podéis acabar como yo...

Mi propuesta es una galleta rellena de cereza, en este caso confitura de cereza, que bien puede hacerse casera, están a punto de llenarse de cerezas las estanterías de los súper. La masa de la galleta sabéis que es muy parecida a la masa quebrada que es la base de la American pie pero con azúcar, lo que la convierte en una sucrée. Tecnicismos aparte, ya veis que es lo mismo pero no tiene nada que ver. Jajaja.

  

American Cherry Cookies o Galletas de Mantequilla rellenas de Cereza.

Ingredientes. (Para 12 galletas dependiendo del tamaño de los cortadores)
150 g de mantequilla fría cortada a dados.
150 g de azúcar
300 g de harina de repostería (harina floja)
1 yema de huevo
20 ml de agua
1/2 bote de mermelada de cereza.


Elaboración.
El secreto de la elaboración de estas galletas no es otro que la mantequilla esté fría, la yema fría, el agua helada y a ser posible el recipiente donde hacemos la masa también, las manos bien lavadas con agua fría y a trabajar.

Mezclamos la mantequilla con el azúcar y la harina, echamos la yema y el agua y hacemos una bola con la masa. Tapar con film y meter en la nevera dos horas.

Para hacer las galletas necesitamos dos cortadores redondos, uno un poco más grande que otro y un cortador de estrella pequeño.
Estiramos la masa y cortamos una galleta grande, una más pequeña y una estrella dentro de la más pequeña.
Vamos montando la galleta sobre un  silpat o papel de horno.
En la más grande ponemos una cucharadita de mermelada en el centro, tapamos con la más pequeña que tendrá un hueco con forma de estrella en el centro. Sellamos la masa presionando ligeramente.
Encender el horno, con calor arriba y abajo a 180º.
Una vez terminadas las galletas meteremos en el frigorífico hasta el momento de hornear. Es aconsejable que estén media hora aproximadamente en frío antes de hornearlas.

Hornear hasta que los bordes de las galletas empiezan a dorarse.
Dejar unos minutos en la bandeja antes de transferirlas a una rejilla para que se enfríen totalmente.


Consejos sobre la elaboración de las galletas.
Es aconsejable estirar la masa en pequeñas porciones y mantener el resto en la nevera ya que es una masa muy blanda y poco manejable.
Las primeras galletas me parecía que iba a ser imposible, sobre todo la parte de arriba con la estrella pero teniendo la masa muy fría es más fácil y terminarás por pillarle el punto.
No sobrecargar de mermelada pues puede desbordarse en el horno ya que se vuelve muy  líquida.
Cuando acabemos de sacarlas del horno la mermelada aún estará líquida pero cuando enfría será como una gelatina.
Aguantan perfectamente  4 o 5 días antes de ablandarse un poco por la humedad de la mermelada.
No os olvidéis de hornear las estrellas con un poco de azúcar por encima, son un bocadito goloso para el café.
Hornear las galletas sobre un silpat es garantía de unas galletas planitas, planitas.

Podéis ver otras versiones de la American Cherry Pie aquí

Hasta la semana que viene


Vasitos con calabaza en tres texturas


Sí, ya lo sé... ¡Otra receta con calabaza!
Desde que empezó el otoño no se publica sobre otra cosa.
¡Calabaza, calabaza, calabaza!
Os prometo que esta es una receta "diferente" de calabaza. No es un bundt, no es un bizcocho, no es una crema, es un:
Vasito con Calabaza en tres texturas.

¿Que a qué viene ese nombre tan rimbombante...?
No es un nombre pretencioso de esos que ponen en los restaurantes que comes diez platos y te quedas con hambre, que dice mi marido.
-Qué te cuesta más decir el nombre que comértelo, co...!

Esto es lo que es, calabaza caramelizada, en crema y crujiente (tres texturas) presentada en un vasito.
Vaaale! Me dejo ya de rollos y vamos a lo que vamos.

Ingredientes (con estas cantidades os salen 14 vasitos pequeños, tipo degustación o 6 más grandes para una ración de postre).
Textura caramelizada
100 gr de azúcar
100 gr de pulpa de calabaza asada sin pipas
20 gr de mantequilla
Ponemos el azúcar en un cazo y cuando empieza a hacerse líquida por el calor, añadimos la pulpa de calabaza, tiene que estar bien escurrida. Dejamos a fuego suave durante 8 o 10 minutos dando vueltas de vez en cuando. Añadimos la mantequilla y dejamos que se derrita. Incorporamos todo bien, separamos del fuego y reservamos.

Textura crema
150 gr de pulpa de calabaza asada bien escurrida.
250 gr de queso mascarpone.
75 ml de leche condensada.
50 ml de leche.
Trituramos la pulpa de calabaza con la leche condensada y la leche hasta que nos quede una crema fluida. Añadimos el queso mascarpone mezclando con varillas o con espátula, sin batir, pues se corta fácilmente. Metemos en una manga pastelera con boquilla rizada ancha y reservamos en la nevera.

Podéis usar esta crema como Cheese cream de calabaza para cubrir cupcakes o una tarta. Queda muy firme, no es muy dulce pero sí deliciosa. 
 

Textura crujiente (Crumble de calabaza con sus pipas)
50 gr de azúcar moreno
50 gr de mantequilla
70 gr de harina
30 gr de pulpa de calabaza asada bien escurrida
Un puñadito de pipas de calabaza peladas.
Ponemos en un cuenco la mantequilla cortada a daditos fría de la nevera, mezclamos el azúcar y la harina con una espátula de madera o silicona. Mejor no tocarlo con las manos para no transmitir calor a la masa. Nos quedará una textura parecida a la tierra o arena de playa. Incorporar la pulpa de calabaza, mezclar bien y hacer una bola con la masa. Ponemos en la nevera tapado con un film durante media hora.
Extendemos la masa sobre un papel de horno o Silpat y horneamos a 180º durante 10 o 15 minutos, cuando vemos que se van dorando los bordes de nuestra inmensa galleta.
Sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla. Cuando la galleta esté crujiente, trocearemos machacando con un mortero o la picamos en un procesador de alimentos. Nos quedará una especie de tierra. Reservamos en un bote hermético que esté completamente seco para que no se ablande.

Montaje del vasito.
Ponemos en el fondo del vasito elegido un poco de la compota de calabaza que teníamos reservada. Una vez frío queda muy compacto casi como un membrillo.
Rellenamos el vasito con la crema que tenemos en la manga hasta 2/3 del borde del vasito.
Yo he elegido vasitos desechables para aperitivo, son bonitos y además prácticos si vaís a dar un aperitivo a base de vasitos y cucharitas.
Podéis tener preparada hasta esta parte de la receta con antelación (reservado en la nevera) y en el momento de servir poner el crujiente con unas pipas de calabaza por encima.


Y ahora un poquito de rollo más, en plan confesión.
El crujiente de calabaza con sus pipas lo tome hace unas semanas en casa de unos amigos en una cenita gastronómica que nos marcamos. Prepararon un pastel de carne con calabaza, y una cubierta de crumble con sus pipas. Es un plato típico de la región andina, según nos contaron y estuvieron horas preparándolo. Una auténtica delicia. Me encantó, sobre todo el toque crujiente que la daba el crumble y estaba deseando adaptarlo de alguna forma. Ha sido en una receta dulce y no exactamente en un crumble porque no podía hornearlo en el vasito. Os cuento esto porque como veis, la inspiración está en el aire y solo hay que pensar como hacerla nuestra.

Con esta receta participo en el concurso de Coulís de limón con el tema "Vasitos". El nivel está muy alto, y tienen un jurado de auténtico lujo, pero como se suele decir, lo importante es participar!
Si os animáis aún estáis a tiempo. Pasad a ver las bases del concurso.

La semana que viene voy a estar liadisima con el cumple de mi niño ¡7 añazos! Ya os iré contando en Facebook como van los preparativos gastronómicos. Jajaja ;-)
Besos

Sandwich de pollo con Camembert e higos confitados

Siento pasión por los quesos en general, por los españoles, los suizos, los franceses, los italianos... cada uno tiene un encanto especial. Hay un queso para cada ocasión y una ocasión para cada queso. Y ¿qué me decís de las muchas combinaciones que podemos hacer?
El Manchego con un tinto con cuerpo.
El Cabrales con nueces y pasas
El Gruyère con manzana
Y el cammembert con higos.
La lista es infinitamente larga y podríamos estar aquí todo el día. Seguro que vosotros tenéis alguna sugerencia, soy toda oídos...

La primera vez que probé el Cammembert con higos tenía 19 años, fue en Perpignan, hace casi 20 años y lo recuerdo perfectamente. Había una fromagerie pequeñita abarrotada de quesos hasta el techo, en la misma calle del apartamento donde nos alojábamos, en el caso histórico.
A esa edad todo te parece maravilloso. Para desayunar nos servían croisants recién hechos, mantequilla (no he vuelto a probar otra igual) y mermelada de fresa, en una mesita redonda pequeñita. Lo tengo grabado en la memoria como la escenificación del lujo, ese lujo sencillo que es más un sentimiento que una realidad.
Cuando pasaba delante de la fromagerie, me quedaba siempre un instante, admirando los quesos, embriagada por el aroma que desprendían. Uno de esos días, salió el dueño, con su delantal blanco, nos invitó a entrar y nos ofreció un trozo de camembert, untado en un pedazo de baguette crujiente con un poco de higo. Me pareció lo más delicioso que he probado nunca y así lo he guardado en mi memoria junto con los croisants recién hechos y la desvencijada escalera de los apartamentos.
Cuando me siento axfisiada por la rutina y quiero revivir aquellos años sin preocupaciones, me preparo este delicioso sandwich, muy sencillo pero riquísimo.


Los ingredientes que necesitas son:
Un par de rebanadas de pan o un trozo de bagette
Un poco de lechuga
Aceite y sal
100 gr de pechuga de pollo o pavo fileteada
50 gr de queso Camembert
1 o 2 higos frescos o confitados

Asar los filetes de pechuga. La sartén debe estar muy caliente cuando echamos la pechuga, para sellarla y que nos quede dorada por fuera y tierna por dentro.
Fuera del fuego, ponemos dos trocitos de Camembert sobre la pechuga para que vaya tomando temperatura pero sin derretirse del todo.
Montamos el sandwich poniendo unas hojas de lechuga, en mi caso era hoja de roble roja, queda muy bien con rúcula, le aporta un toque ligeramente picante muy interesante. Sazonamos.
Ponemos encima los filetes de pollo con el Camembert y los higos.
Ya lo tenemos preparado. El higo lo hace muy jugoso pero si no os gusta, podéis probar con un poco de mermelada de frutos rojos. (A mí tampoco me gustaba el higo hasta que lo probé con Cammembert)
                                                                                                                                                                     

Confitura de higo

Hacer confitura de higo se convierte la mayoría de las veces en una necesidad, sobre todo cuando llega alguien con una cesta llena de higos porque su higuera está a reventar y sabe que a ti te gustan. Y a ti te gustan, pero no para desayunar, almorzar, comer, merendar y cenar...
Lo mejor en estos casos, después de comerte unos cuantos con unas rosquilletas, es hacer confitura, así tendrás para unos meses, que está genial con queso, con carne roja, incluso con aves.
A mí me gusta lavarlos, cortarlos por la mitad  y más o menos con el mismo peso de azúcar que de higos ponerlos en un cazo y a cocer con el zumo de medio limón hasta que se vaya consumiendo el agua que ellos mismos van soltando. No hago conserva, prefiero congelarla en botes pequeñitos e ir sacando a medida que los necesito, pero eso depende de la cantidad que hagamos y la capacidad del congelador.
Si os apetece hacer conserva, ya os dejé en la mermelada de mango un enlace a una entrada magnífica de velocidad cuchara, y también deberíais ver la entrada sobre cómo hacer confitura de Bajo una nube de azúcar glas, es lo más completo que he visto en años.
                                                                                                                                                                   



Este sandwich está buenisimo caliente o frío, por eso es perfecto para una cena rápida o para llevar a un picnic.
Podéis ver más propuestas de cosas deliciosas para llevar a un picnic en el sorteo del mes de agosto de La cuinera, en el que participo con esta entrada.

Feliz finde y hasta la próxima entrada


Tarta de queso con mermelada de fresa al cava



La tarta de queso es un clásico entre los clásicos y existen miles de versiones. Habría que diferenciar entre dos tipos, las que van al horno y las que solidifican con gelatina. Normalmente los que adoran una, detestan la otra y viceversa. Sin ir más lejos entre mis compañeros de trabajo hay una guerra abierta entre los que siempre quieren que prepare una y los que quieren la contraria.
Entre las de horno, también hay diferencias, según el queso que se utilice, un queso cuajado o un queso crema.
La famosa "New York Cheesescake" es una tarta elaborada con queso crema y otros ingredientes, y cuajada en el horno.
Pero vamos con la tarta de hoy, elaborada con una base de masa quebrada dulce aromatizada con limón, un cuerpo de queso fresco de Burgos y una cubierta de mermelada de fresa al cava.



Ahora que aún quedan fresas, os aconsejo que probéis esta mermelada con un toque de cava, que igual combina con esta tarta de queso que con un helado de yogurt o simplemente en una tostada para desayunar.

Mermelada de fresa al cava

Necesitáis:

500 gr de fresas limpias y cortadas por la mitad.
350 gr de azúcar común.
50 ml de de cava.
2 hojas de gelatina hidratada.

Ponemos todos los ingredientes, excepto la gelatina, en un cazo y cocemos a fuego moderado durante unos 45´. No debe quedarse  sin líquido pues espesa mucho cuando enfría. Antes de apagar la mermelada añadir las hojas de gelatina, mezclar bien hasta su completa disolución y dejar enfriar. Podemos triturar o dejar así, con trozos. Yo, personalmente, prefiero esta opción, pero va a gustos.


Tarta de queso (para un molde de 22 cm)

Ingredientes
Una lámina de masa quebrada aromatizada con ralladura de limón (La receta aquí)
500 gr de queso fresco
2 yogurt griegos
4 huevos
150 gr de azúcar

Extender la lámina de masa quebrada, podemos utilizar una comprada, pero os aseguro que vale mucho la pena el hacerla. Es una masa sencillisima y muy rápida, que nada tiene que ver con una industrial.
Dicho esto, y con la masa quebrada que tengamos, forramos un molde desmontable de 22 cm, bajo y paredes, cubrimos la base con papel de horno y ponemos encima unos garbanzos, para que no suba al cocer en el horno.
 
Esto no es un molde desmoldable, ni masa quebrada, solo es para que veais lo que quiero decir


Horneamos durante 30 minutos a 180º. Sacar del horno, retirar los garbanzos y el papel y dejar enfriar.
Mientras, trituramos el resto de los ingredientes con el turmix y vertemos sobre la masa horneada.
Hornear todo durante 40 minutos a 160º. Pasado este tiempo comprobamos si está cocida pinchando el pastel con un palillo que debe salir limpio.
Normalmente necesita 20 minutos más a 140º. Es importante que se hornee a baja temperatura para que no suban los bordes demasiado y no se resquebraje la cubierta.

¿Veis esa marca que se ha hecho en el centro? Si la cocemos a horno fuerte se hará una grieta por donde luego se romperá la tarta

Dejar enfriar dentro del horno con la puerta entreabierta antes de pasarla a la nevera. Está mejor de un día para otro. Sin embargo, hay que sacarla de la nevera dos horas antes de degustarla para apreciar mejor su textura tierna y cremosa.
Antes de servirla, cubrimos con la mermelada de fresa.


Ya tenemos el menú para el día de la madre completo. Con el arroz con bogavante y un rico entrante... Solo nos falta encontrar el regalo perfecto. 
¡Felicidades a  todas la mamas del mundo mundial!

Compota de calabaza




Ya os habréis dado cuenta de que me encanta la calabaza. Por fortuna, la podemos encontrar todo el año y así disfrutar de las innumerables recetas que se pueden hacer con ella.
Lo que os dejo hoy es una receta típica de aprovechamiento. Os cuento. Quería hacer un flan de queso y calabaza, así que me dispuse a asar la calabaza. Una vez la tuve asada, se me complico el día y no pude hacer el flan. Total, lo hago mañana, pensé. Al día siguiente, se me vuelve a complicar la cosa y tampoco lo hago. Al final, se me complicó la semana y decidí congelarla.
Al cabo de dos semanas, la descongelo, pensando hacer la receta, pero, ¿adivináis? se vuelve a complicar y no consigo hacerla.
Tengo dos opciones, ponerme a preparar una receta a la una de la madrugada o la pongo a cocer con azúcar y así la conservo hasta que pueda hacer algo con ella. Elijo la segunda opción.
¡No os imagináis el juego que me ha dado! He hecho varias cosillas, aparte de comérnosla con pan y mantequilla. Ya os contaré. Pero ahora os pongo la receta (que no es ni receta de lo fácil que es).



Ingredientes.
Calabaza  asada (solo la pulpa)
azúcar común (el mismo peso de calabaza que de azúcar).
agua mineral
1 cucharada de zumo de limón
ralladura de limón (si os gusta)

Poner la calabaza asada junto con el azúcar en un cazo, 100 ml de agua (depende de la cantidad de calabaza, yo hice 575 g) y el limón. Cocer a fuego suave hasta que se obtiene una crema espesa.
Al principio no hay que darle muchas vueltas pero cuando se queda sin agua hay que empezar a dar vueltas para que no se pegue al fondo.



Feliz año 2013 y "confitura de mango"

Me encanta la navidad, creo que ya lo había dicho. Me encanta, ¡me encanta! Pero cuando se acaban estos días, me queda un descanso...una paz...
Esta semana, han sido días de hacer limpieza, limpieza de juguetes, limpieza de nevera, quitar el árbol y de paso hacer limpieza de adornos navideños, hasta he ordenado ideas. 
Empieza nuevo año, y es impar, ¡como me gusta!, nuevas ideas, nuevos propósitos, ilusiones renovadas... 
De momento, volviendo a la realidad y a mi nevera, llena de tuppers y de platos con albal, por no hablar del banco de la cocina, el jamón, las cestas varias con todo tipo de dulces navideños, bombones, las nueces, los dátiles... ¿por dónde empiezo?
He guardado o congelado todo lo que algún día, cuando se nos pase la resaca navideña, pueda reconvertir en otra cosa, ya lo tengo todo pensado, prometo ir poniendo recetas para aprovechar restos, pero ahora no, algo más que huela a navidad y nos da algo. Mejor os dejo con una confitura de mango, dulce y exótica.
Tengo una compañera de trabajo que me trajo un tarrito de esta mermelada y me gustó mucho por no ser la típica mermelada y por lo buena que está, claro. A Tere le gusta hacer cositas de estas; membrillo, aceitunas, canapés originales... y siempre comparte lo que hace. El amor por la cocina es así, no tiene sentido si no lo compartes. ¿Habéis visto la cantidad de blogs de cocina que hay? Miles y miles de personas de todo el mundo compartiendo lo que saben y lo que hacen.
En fin, feliz  y dulce año 2013.

Mermelada de mango

Todo empieza con el fruto, que debe estar en su punto de maduración justo. Haremos la cantidad que queramos. Yo para probar hice solo uno y me ha salido un bote y algo más. Lo pelamos, le quitamos el hueso y cortamos en trocitos pequeñitos y entonces lo pesamos. En mi caso fueron 400 gr. de mango limpio.
Lo ponemos en un cazo y le añadimos el azúcar, normalmente es el mismo peso de azúcar o algo menos, que de fruta. Yo puse 300 gr de azúcar para 400 gr de mango. Lo dejamos cocer hasta que el mango está hecho y ha soltado toda el agua.


Cuando va espesando, aunque tampoco mucho, porque cuando se enfría espesa bastante, lo retiramos del fuego y dejamos enfriar un poco. Pasamos a un bote de cristal de esos que tenemos por la cocina. Como me ha salido solo un bote no lo he pasteurizado, ni le he hecho el vacío, ni nada, que nos lo vamos a comer en cuatro días. Si queréis hacer conserva os pongo un link que me ha encantado, lo explica genial y da ideas para preparar cestas para regalar con nuestras conservas caseras. Me ha encantado.  www.velocidadcuchara.com

Luego le hacéis una etiqueta si os apetece, para saber de que es la mermelada. Yo solo tengo esta en la nevera, no obstante le hice la etiqueta, porque yo soy así.
Ya solo queda disfrutar y lanzarse con cualquier otra conserva; mermelada de higo, de cebolla, de tomate, de mora, o un pisto, unas anchoas, aceitunas...

  



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