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La Tarta de Galletas no tan clásica



Para mi siempre han sido un misterio las previsiones del tiempo. Estás viendo la tele y dicen que en Valencia estamos, por ejemplo, a 32º y tu asomas la cabeza por la ventana, a riesgo de que se te escape el aire acondicionado de la casa y ves en el termómetro que tienes en el balcón, que marca  42º y te preguntas de donde sacarán esos datos. Sigues viendo "El Tiempo" y dicen que el calor nos ha dado una tregua, pero que el sábado volverán a subir las temperaturas.

-¡¡Más!!
-¡¿Volverán a subir?!!!
-Pero... ¿Cúando han bajado?

Sí, ya sé que la alegría va por barrios, y que mientras en algunas zonas tienen fresquito y llueve en otras nos achicharramos de calor.

Bueno... Pues en mi barrio nos achicharramos y nos escondemos en casa hasta bien pasadas las ocho de la tarde y muchos dormimos con el aire acondicionado en marcha o no dormimos. Y así tres meses al año.

Y claro os imaginaréis que con estas calores no me apetece mucho encender el horno. Reconozco que en ocasiones tengo mono, pero preparo un helado o unos vasitos, una tarta de queso con gelatina... y se me pasa. O esta tarta que tiene un look clásico de tarta de cumpleaños, la clásica tarta de galletas de cuando eramos pequeños, para la que no hay que encender el horno y lo más importante, está buenísima.


https://sites.google.com/site/muchomasquecupcakes/tarta-de-galletas


Ingredientes para un molde rectangular de 18 X 25 aproximadamente
 (para 6-8 raciones)

Un caja de galletas cuadradas o rectangulares de 700 g.

Para la mousse de chocolate

200 gr de chocolate de cobertura (70% cacao)
50 gr de mantequilla
2 hojas de gelatina
25 gr de azúcar
3  huevos (claras y yemas por separado)
100 ml de nata 35% M.G para montar


Para remojar las galletas

400 ml de  leche
Anís estrellado
2 c/s colmadas de azúcar
2 c/s de ron negro
1 c/s rasa de café soluble

c/s (cucharada sopera)


Para la cobertura espejo

35 ml de agua
120 g de azúcar
3 hojas de gelatina
35 g de cacao puro en polvo (tipo Valor)
70 ml de nata 35 % MG

Elaboración

Mousse de chocolate
Fundir el chocolate junto con la mantequilla en el microondas o al baño maría.

Hidratar las hojas de gelatina en agua fría durante 10 minutos.

Incorporar las hojas de gelatina al chocolate caliente, mezclar bien y dejar enfriar, aunque no debe volverse sólido.

En recipiente aparte, montar las yemas junto con el azúcar.

Por otro lado montar las claras a punto de nieve.

Montar la nata sin azúcar.

Mezclar el chocolate con  las yemas.

Incorporar la nata montada suavemente y con movimientos envolventes.

Por último mezclaremos las claras.

Reservar en el frigorífico.


Para la cobertura espejo.

Hidratar las hojas de gelatina en agua fría.

Calentar el azúcar junto con el agua.

Incorporar el cacao y mezclar bien hasta que esté bien deshecho y sin grumos.

Añadir las hojas de gelatina y mezclar.

Incorporar la nata, mezclar y reservar tapado con un film que pondremos en contacto directo con la mezcla (a piel).

Reservar toda la noche en la nevera para que las burbujas de aire suban a la superficie.


Montaje de la tarta.

Preparar la mezcla donde bañaremos las galletas.

Calentar dos deditos de leche en el micro y diluir el café soluble y el azúcar e infusionar un anís estrellado.

Colar y añadir el resto de leche y el ron (si lo van a tomar niños podéis prescindir de él).

Forrar un molde rectangular con film.

Mojar las galletas en la leche preparada y vamos cubriendo el fondo del molde.

Poner sobre las galletas una capa de mousse de chocolate.

Seguimos repitiendo las dos operaciones anteriores hasta que terminemos la mousse o el molde esté lleno. Alisar bien la última capa y tapar con film.

Reservar en el frigorífico toda la noche para que se asienten bien los sabores y coja cuerpo.

Cobertura con chocolate.

Damos la vuelta a la tarta sobre una rejilla. 

Retiramos el film.

Calentamos ligeramente la cobertura de chocolate hasta que esté fluida.

Cubrimos la tarta con la cobertura de forma que todos los lados queden bien cubiertos de chocolate.

Dejamos enfriar en el frigorífico hasta que vayamos a servirla.




Soy consciente de que la tarta clásica de galletas se suele rellenar con un flan (del de sobre) y en el mejor de los casos, una crema pastelera de chocolate bien espesita. Soy consciente también de que nos trae muy buenos recuerdos pero os aseguro que esta tarta con mousse de chocolate ¡ES LA BOMBA! Dicho en el mejor sentido, y la cobertura espejo de chocolate es muy bonita y muy muy rica.
Si queréis una tarta más dulce podéis usar chocolate de cobertura al 52% en vez de 70%. Yo la he probado de las dos formas y me gusta más al 70% pero es cuestión de gustos.

Las galletas pueden ser a vuestro gusto, os aconsejo probar un poco primero porque algunas se empapan enseguida y se rompen o se deshacen y otras no, influye mucho la temperatura de la leche.

Podría hablar durante horas de lo rica que está pero hace demasiado calor...

Este fin de semana comienzo a trabajar de nuevo y estoy en una cuenta atrás de lo más angustiosa que no me permite disfrutar de lo que me queda de las vacaciones. Ains!!! Vuelvo pronto...






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Vasitos de Gazpacho para tus Fiestas de Verano



Siempre que organizo una fiesta en verano, una cena de amigos o una reunión familiar, ofrezco gazpacho a los invitados. Me parece un entrante fresquito y ligero que apetece a casi todos. Cuando lo ofrezco, me suelen preguntar, ¿Es casero?

Claro, ¿Pero hay gazpacho no casero?

Es broma, sé que venden gazpacho en el supermercado, pero hacer gazpacho en casa es tan rápido y fácil que se me hace difícil pensar en un gazpacho de brick en mi frigorífico.

Cuando dices que el gazpacho es casero, of course, todo el mundo dice que sí. Y repiten.

No sé cuantas veces habré hecho gazpacho, ¿1000, 2000, 10000? No sé. Imposible decir un número.

Siempre lo hago a ojo. Siempre. No tengo ni idea de si siempre sabe igual.

Lo que sí puedo decir categóricamente es que reconocería  mi gazpacho en una cata a ciegas entre todos los demás gazpachos del mundo.

Es justo por eso que estás pensando, mi gazpacho está hecho a mi gusto. No demasiado picante, no mucho vinagre, que se note el comino, que se pueda beber, es decir que sea más un zumo que un puré, sin pasarse con la cebolla, con un punto de aceite de oliva del que se agarra al paladar... En fin... a mi gusto.

Y como mi gusto es mío y de nadie más, las cantidades que os doy son aproximadas, y el método, el infalible para que esté a vuestro gusto.

Gazpacho 

Ingredientes (Para 1, 5 l  aproximadamente.)
1250 de tomate limpio
50 g de pimiento verde o rojo
65 g de pan
150 g de pepino
50 g de cebolla
un diente de ajo
75 g de aceite de oliva variedad Picual
sal
vinagre de Jerez al gusto
pimienta
cominos
Agua helada.

Elaboración
Partimos de unos ingredientes clásicos que se supone debe llevar el gazpacho pero lógicamente si algún ingrediente no es de tu agrado o no lo toleras no tienes que ponerle.

Como os contaba no me va el gazpacho con mucha cebolla, ajo o vinagre. Así que no lo pongo todo al principio y tras triturar lo pruebo y añado un poco más si veo que no tiene suficiente.

En cuanto al tomate, tengo que reconocer que en ocasiones hago trampa y uso un tomate de pera entero de bote que ya viene sin piel y en su punto de maduración. Cuando lo hago con tomate natural lo pelo con un cuchillo, aunque se pueden escaldar y quitarles la piel. Y tiene que ser un tomate maduro.

Al pepino le dejo parte de la piel. Pelamos la cebolla y lavamos bien el pimiento.

Se puede hacer con la Thermomix, un vaso americano o la batidora de brazo.

Ponemos un poco de pan a remojar con agua helada. Escurrimos un poco y ponemos en el vaso, echamos todas las verduras troceadas en octavos y trituramos.Vamos echando aceite, vinagre, sal y el resto de especias a nuestro gusto. Probamos y rectificamos. Si ha quedado espeso, que es probable, incorporamos poco a poco agua helada hasta que obtengamos la consistencia a nuestro gusto.

El gazpacho se puede guardar en la nevera un par de días tapado herméticamente para que no absorba sabores extraños.

Servimos el gazpacho muy frío en pequeños vasitos. Para mi gusto, los vasitos de chupito son pequeños para servir gazpacho pues entra muy bien y tendrás que poner muchos. Lo mejor son vasitos de 100 ml.



No me gusta ponerle tropezones porque lo sirvo como algo para beber pero si te apetece puedes poner un platito con trocitos de cebolla, pimiento y pepino cortados en brunoise (muy pequeñito) y costroncitos de pan, para que si alguien quiere se ponga a su gusto.

¿Te vas a animar a hacer gazpacho casero?



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Helado de Arroz con Leche


Estoy de nuevo por aquí después de unas merecidas vacaciones, y vengo con fuerzas para empezar con la temporada veraniega, que quiere decir, platos más fresquitos, que suben las ensaladas y bajan las sopas y que nos hacemos helados de todos los sabores y colores...


Uno de los Helados que tenía pendiente del año pasado es este de Arroz con leche, que junto con el helado de romero es de mis favoritos. Os lo recomiendo si os encanta el arroz con leche pero lo encontráis un postre de invierno. ¡Riquísimo....!



Helado Cremoso de Arroz con Leche


Ingredientes

1 L de leche entera
125 g de arroz redondo
225 g de azúcar común
3 yemas de huevo (talla L)
150 ml de nata líquida
1 rama de canela en rama
la corteza de 1 limón
Un poco de canela molida para servir.

Elaboración
Preparar un arroz con leche poniendo la leche a calentar con el arroz y  125 g de azúcar, la rama de canela y la corteza de limón, llevar a ebullición y mantener con el fuego al mínimo hasta que el arroz absorba parte de la leche, removiendo a menudo (aproximadamente 35 minutos). Cuando tengamos un arroz cremoso y ligado retiraremos del fuego y dejaremos enfriar, entonces absorberá casi toda la leche restante.

Cuando el arroz esté a temperatura ambiente empezamos a montar las yemas con los 100 g de azúcar restante al baño maría hasta que doblen su volumen y espesen. Dejamos enfriar.

Retiramos la rama de canela y la corteza de limón del arroz con leche y lo trituramos con 150 g de nata líquida fría. Añadimos las yemas montadas y mezclamos suavemente.

Enfriamos en el frigorífico hasta que esté muy frío antes de pasar a la sorbetera.

Servimos espolvoreado de canela.



Si no tienes sorbetera visita esta entrada,
Helado de tarta de queso con frutos del bosque.
En ella tienes todas las instrucciones para conseguir un helado cremoso sin heladera.

El helado de hoy cumple todas las condiciones para que os quede cremoso incluso sin sorbetera, tiene nata, yemas montadas y un ingrediente cremoso.

Es un helado muy rico con todo el sabor del arroz con leche pero con la textura de un helado cremoso, creo que te gustará.

Y si te encantan los helados como a mí, no te pierdas los que he publicado hasta ahora

http://muchomasquecupcakes.blogspot.com.es/search/label/Helados
Pincha aquí


La semana que viene una receta salada, ¡qué ya toca!

Y  mientras tanto estoy en facebook para cualquier cosa

https://www.facebook.com/pages/Muchomasquecupcakes/390376834365081


¡Qué tengas una estupenda semana!


Banda de Hojaldre con Frutas de temporada para recibir a la Primavera.


Esta tarta surge por algo así como "a petición de..."

La banda de frutas es el postre favorito en casa de mi marido. No se hace nunca en casa, se compra en una pastelería de las de toda la vida, donde hacen unas tartas clásicas riquísimas y esta banda de frutas, que la verdad es que la bordan.

Hace tiempo que me apetecía hacerla en casa pero me había empeñado en hacerla con hojaldre casero y la verdad es que nunca tengo tiempo.

La cuestión es que mi hermana lleva un tiempo pidiéndome la receta de la crema pastelera, anda que no habrán recetas en Internet! pero ella quiere que yo le diga mi fórmula, como la hago yo, todo bien explicadito para no perderse en ningún paso y yo que soy una gran consentidora le digo que sí.

Uniendo una cosa con la otra, me decido a hacer la banda, no os voy a mentir, el hojaldre es comprado. ¡Que enlazo ideas, pero el tiempo aún no lo sé multiplicar! Y  mato dos pájaros de un tiro, por una parte hago la banda de frutas para recibir a la primavera con algo fresquito y por otro le explico a mi hermana como se hace crema pastelera, a ella y a todo el que le interese.

crema pastelera.

500 ml de leche entera
80 g de azúcar
4 yemas de huevo
40 g de harina de maíz
La cáscara de 1 limón (sin la parte blanca)
1/2 rama de canela
Podemos cambiar el limón y  la canela por una vaina de vainilla si nos gusta más.

Calentar la leche, añadir la cáscara de limón y la canela y dejar en infusión un rato.
Batir las yemas de huevo con el azúcar y la harina de maíz en un cazo que pueda ir al fuego.
Colar la infusión de leche e ir vertiendo sobre las yemas sin dejar de remover.
Poner el cazo a fuego muy muy bajito y sin dejar de dar vueltas dejaremos cocer unos cinco minutos. Vamos a ver que se espesa y se va despegando de las paredes del cazo. Retirar del fuego.
Poner en una manga pastelera cerrada con una pinza para que no esté en contacto con el aire para que no se haga costra. Reservamos hasta su uso.

Si la dejamos en el cazo porque le vamos a dar otro uso la taparemos con film de forma que este quede en contacto con la crema.

Elaboración Crema Pastelera con Thermomix
Introducir en la jarra las yemas, la harina de maíz y el azúcar. Programar 20" Velocidad 4.
Colocar la mariposa. Añadir la leche a temperatura ambiente, la piel de limón y la canela (en este caso en polvo). Programar 10 minutos Temperatura 100º Velocidad 3.
Retirar la piel de limón con cuidado de no quemarnos.
Programar 1 minuto Velocidad 4


Banda de Hojaldre con Frutas

Ingredientes

Dos planchas de hojaldre.
Mermelada de melocotón o albaricoque.
1 hoja de gelatina.
Fruta variada.
La crema pastelera.

Elaboración

Encendemos el horno a 180º con calor abajo y ventilador.
Cortamos el hojaldre de forma que nos queden dos placas de 10 cm de ancho por 25 o 30 cm de largo. (Yo hice cuatro un poco más pequeñas para hacer dos bandas).
Ponemos las planchas sobre un papel de horno y sobre una placa de horno, tapamos con otro papel de horno y ponemos otra placa de horno encima para que el hojaldre no suba.
Hornear durante 15 minutos de este modo y luego quitar la bandeja y el papel superior para seguir horneando 5 minutos más y así conseguir un ligero dorado.

Hidratamos la hoja de gelatina en agua helada y calentamos 150 ml de mermelada con 50 ml de agua en el microondas. Incorporar la hoja de gelatina escurrida y mezclar bien. Reservar hasta que esté tibio.

Mientras vamos preparando la fruta cortándola en trozos regulares y de forma decorativa. Intentaremos que sean frutas que no se oxiden. Las frutas ligeramente ácidas se oxidan menos que las más dulces.

Pintar con la mermelada una de las planchas de hojaldre, procurando que no se moje demasiado.
Vamos colocando las frutas por filas diferentes intentando alternar colores. Pintamos las frutas con la mermelada y dejamos secar.

Cubrimos con crema pastelera bien fría la otra plancha de hojaldre. Colocamos encima el hojaldre con las frutas a modo de tapa.


¿No os parece una tarta fresca y llena de color para recibir a la primavera?

Nos vemos el viernes con nueva propuesta de Arroces Made in Valencia by Muchomasquecupcakes.

Helado de Yogurt con Fruta de la Pasión

Sabor. Composición. Imagen. Fotografía. Tu receta del verano.

¿Qué dice esta?
No, no me he vuelto loca. Lo que quiero decir es que con este helado, que es mi receta del verano, voy a participar en el concurso de Mara En Gredos " Sabor. Composición. Imagen. Fotografía. Tu receta del verano".


Hoy voy a confesar algunas cosas, alguna puede que sorprenda a propios y a extraños.
Lo reconozco, me encanta el chocolate y las cookies al más puro estilo americano, me encanta el helado de turrón y los cupcakes con frosting de queso mascarpone, la tarta de zanahoria y una red velvet...
Pero sobre todas las cosas dulces de este planeta, lo que más me gusta tomar en verano es....

Un sencillo helado de yogurt.


Desde que aterrizó la moda, hace un par de años en Valencia, de las miniheladerías en las que solo sirven helado de yogurt  con decenas y decenas de topins para elegir, me he vuelto adicta a ellos.
Mucho más, si lo puedo hacer en casa de la forma más sencilla y rápida y con ingredientes que siempre hay en mi nevera.
Tenéis que perdonar que haya sido tan egoísta como para no haber dado todavía la receta. Pero claro, una receta sin fotos, no es una receta.


Y aquí viene la segunda confesión y donde Mara entra en juego.
Desde que Mara propuso su concurso, quiere regalar dos libros sobre la composición en la fotografía y la fotografía de alimentos, me entró un enorme complejo de inferioridad, ¿el complejo de inferioridad puede ser enorme? Parecen términos incompatibles...
Pues eso, que me dije: ¿Cómo voy a participar en un concurso donde nos pide nuestra mejor receta del verano con nuestra mejor fotografía?, pero Susana, que tu haces las fotos con una cámara compacta, la mayoría de las veces sin tiempo para un poco de estilismo, ni composición, ni nada... Y tu receta del verano es un helado de yogurt (me hecho las manos a la cabeza). ¿No puedes hacer una gelatina de salmón o una mousse de pimiento del piquillo?
¡Qué no! (me digo a mi misma), ¡Qué mi receta del verano es el helado de yogurt!
Pero mira que Mara hace las mejores fotos de la blogosfera... (me digo), ¿qué va a pensar?
Pasan los días y las semanas y yo sigo dándole vueltas, hasta que por fin, un día lluvioso y frío de pleno verano, me decido.
Voy a escribir la entrada del helado de Yogurt, pero con Fruta de la Pasión, que queda más chic, le voy a hacer unas fotos al estilo Mara (que Mara me perdone, pero he leído por ahí que la mejor forma de aprender es ir copiando inspirándote en otros artistas que te gusten), y se la presento a Mara a ver si le gusta, y oye, si no le gusta, que me diga dónde tengo que mejorar, jeje ;-D


He dicho "al estilo Mara", no "igual que las de Mara..."

Así que, aquí tenéis la receta del helado de yogurt con Fruta de la Pasión (Maracuyá)

Ingredientes.
2 Yogurts griegos naturales sin azúcar
2 Yogurts naturales sin azúcar 3,5 % MG
1 medida de vaso de yogurt de azúcar común
100 ml de pulpa de maracuyá sin pepitas


La pulpa de maracuyá la compro, quiero decir que no la saco del fruto directamente.
En hostelería se usa este tipo de concentrados para asegurarnos un sabor estándar, pues ya sabemos lo que pasa con la fruta, que a veces te la traen verde, otras demasiado madura, otras española, otras chilena y al final es un desastre.
Una marca perfecta es Boiron, muy utilizada por profesionales, pero para casa tiene un formato demasiado grande. Yo he encontrado en el super del Corte Inglés unas bolsitas de 100 ml de pulpa congelada, que me resulta más práctico para usar en casa. En Carrefour, en la sección de productos latinos también tienen unas bolsitas de 250 ml (no es congelado) que también están muy bien.
El del Corte Inglés (vacio, claro)

Elaboración.
Batir todos los ingredientes hasta que el azúcar se haya disuelto, meter 30 minutos en el congelador para que esté muy frío antes de meter en la sorbetera.
Ponemos en la sorbetera hasta que esté listo. (aproximadamente 30 minutos)

Con estas cantidades os salen entre 4 y 6 helados (o 2 eso depende de lo que sea para vosotros una ración).

No he probado como queda sin sorbetera, pero me imagino que bastante bien, pero más duro. Si queréis, tenéis la forma de hacer helado sin heladera aquí.

El secreto para degustar este helado es que no esté supercongelado. Hay que sacarlo del congelador, entre 10 y 20 minutos antes de tomarlo. A mi me gusta tomarlo recién hecho, entonces tiene la textura perfecta.
Podéis poner algún toping, como un sirope de fruta, algún fruto seco, trocitos de fruta deshidratada, un poco de mermelada, barquillos...
Si queréis el helado de yogurt natural, se hace igual pero sin la pulpa de fruta y un cucharada menos de azúcar. O podéis cambiar por otra fruta o añadir al final de la elaboración un poco de sirope o mermelada y dejar que dé dos vueltas la sorbetera y pararla.
También se puede hacer con yogurt griego con trozos de fruta. Tened en cuenta que si el yogurt es azucarado no habrá que poner casi azúcar.
Ya veis que da mucho juego y recordad que el secreto para tomar un helado cremoso es sacarlo del congelador con antelación o tomarlo recién hecho.


Me ha quedado una entrada un poco larga, pero ya que el helado se hace en cinco minutos...
No dejéis de visitar el blog de Mara, vais a ver que no exagero nada al decir que sus fotos son increíbles, que tienen color y fuerza y que no son Still Life del que vemos en todos sitios.
Que hago fotos regulares pero de criticar... entiendo que no veas!
Y no os perdáis sus tablones de Pinterest, son muy completos. Bueno y el mío tampoco os lo perdáis, podéis verlo clickando aquí.
Y si queréis participar en su sorteo... rapidito, que tenéis hasta el día 5.

Un beso para todos, especialmente para mis nuevos seguidores, ¡me hacéis sentir como una reina!


Ensalada de espinaca con queso de cabra y vinagreta de frutos rojos


 Hoy traigo una ensalada que probé hace un tiempo en un restaurante y hoy día forma parte de mi recetario clásico, tantas veces la he repetido, unas veces adaptando los ingredientes a lo que tenía en casa en ese momento y otras probando a cambiarlos buscando otros sabores.



Ingredientes
Una bolsa de espinaca baby, lista para tomar
100 gr de panceta curada o bacon
150 gr de queso de cabra de rulo
5 mitades de pera en almíbar o 2 peras frescas
Un cucharada de piñones
Un puñadito de nueces o avellanas
Daditos de pan frito
Aceite de oliva
Vinagre de modena
Sal y pimienta
1 cucharada de mermelada de frutos rojos con trozos

Elaboración:
Primero preparamos la vinagreta con un poco de mermelada de frutos rojos con trozos, la sal y la pimienta, un poco de vinagre de Módena y aceite. Emulsionamos un poco y reservamos.
Ponemos en un plato de servicio una base de espinaca baby cruda (también está buenísima con rúcula).
Llevamos la panceta o el bacon cortado en tiras finas a freír con unas gotitas de aceite hasta que esté dorado. Reservar caliente.
Cortar el queso de cabra en láminas, que es mejor que lo tengamos a temperatura ambiente, una hora antes de servir la ensalada, con un cuchillo afilado y caliente (para esto podemos servirnos de un vaso de agua caliente y tener el cuchillo dentro un minuto para calentar la hoja).
Colocar las láminas de queso y colocar sobre las espinacas. (Podemos sustituir por lascas de queso Parmesano, ummmmm).
Seguidamente cortamos la pera en trocitos no muy pequeños y colocamos por el plato.
Repartimos el bacon caliente sobre la ensalada.
Finalizamos con unos frutos secos, las nueces o avellanas picadas y los piñones enteros y unos costroncitos de pan.
Ahora regamos con la vinagreta y servimos para degustación.


Espero que os guste tanto como a mi.

Para la próxima entrada, ¿os apetece algo dulce? A mí ya se me está ocurriendo algo que me tomaría después de esta ensalada...

No os lo perdáis. Feliz finde...


Sandwich de pollo con Camembert e higos confitados

Siento pasión por los quesos en general, por los españoles, los suizos, los franceses, los italianos... cada uno tiene un encanto especial. Hay un queso para cada ocasión y una ocasión para cada queso. Y ¿qué me decís de las muchas combinaciones que podemos hacer?
El Manchego con un tinto con cuerpo.
El Cabrales con nueces y pasas
El Gruyère con manzana
Y el cammembert con higos.
La lista es infinitamente larga y podríamos estar aquí todo el día. Seguro que vosotros tenéis alguna sugerencia, soy toda oídos...

La primera vez que probé el Cammembert con higos tenía 19 años, fue en Perpignan, hace casi 20 años y lo recuerdo perfectamente. Había una fromagerie pequeñita abarrotada de quesos hasta el techo, en la misma calle del apartamento donde nos alojábamos, en el caso histórico.
A esa edad todo te parece maravilloso. Para desayunar nos servían croisants recién hechos, mantequilla (no he vuelto a probar otra igual) y mermelada de fresa, en una mesita redonda pequeñita. Lo tengo grabado en la memoria como la escenificación del lujo, ese lujo sencillo que es más un sentimiento que una realidad.
Cuando pasaba delante de la fromagerie, me quedaba siempre un instante, admirando los quesos, embriagada por el aroma que desprendían. Uno de esos días, salió el dueño, con su delantal blanco, nos invitó a entrar y nos ofreció un trozo de camembert, untado en un pedazo de baguette crujiente con un poco de higo. Me pareció lo más delicioso que he probado nunca y así lo he guardado en mi memoria junto con los croisants recién hechos y la desvencijada escalera de los apartamentos.
Cuando me siento axfisiada por la rutina y quiero revivir aquellos años sin preocupaciones, me preparo este delicioso sandwich, muy sencillo pero riquísimo.


Los ingredientes que necesitas son:
Un par de rebanadas de pan o un trozo de bagette
Un poco de lechuga
Aceite y sal
100 gr de pechuga de pollo o pavo fileteada
50 gr de queso Camembert
1 o 2 higos frescos o confitados

Asar los filetes de pechuga. La sartén debe estar muy caliente cuando echamos la pechuga, para sellarla y que nos quede dorada por fuera y tierna por dentro.
Fuera del fuego, ponemos dos trocitos de Camembert sobre la pechuga para que vaya tomando temperatura pero sin derretirse del todo.
Montamos el sandwich poniendo unas hojas de lechuga, en mi caso era hoja de roble roja, queda muy bien con rúcula, le aporta un toque ligeramente picante muy interesante. Sazonamos.
Ponemos encima los filetes de pollo con el Camembert y los higos.
Ya lo tenemos preparado. El higo lo hace muy jugoso pero si no os gusta, podéis probar con un poco de mermelada de frutos rojos. (A mí tampoco me gustaba el higo hasta que lo probé con Cammembert)
                                                                                                                                                                     

Confitura de higo

Hacer confitura de higo se convierte la mayoría de las veces en una necesidad, sobre todo cuando llega alguien con una cesta llena de higos porque su higuera está a reventar y sabe que a ti te gustan. Y a ti te gustan, pero no para desayunar, almorzar, comer, merendar y cenar...
Lo mejor en estos casos, después de comerte unos cuantos con unas rosquilletas, es hacer confitura, así tendrás para unos meses, que está genial con queso, con carne roja, incluso con aves.
A mí me gusta lavarlos, cortarlos por la mitad  y más o menos con el mismo peso de azúcar que de higos ponerlos en un cazo y a cocer con el zumo de medio limón hasta que se vaya consumiendo el agua que ellos mismos van soltando. No hago conserva, prefiero congelarla en botes pequeñitos e ir sacando a medida que los necesito, pero eso depende de la cantidad que hagamos y la capacidad del congelador.
Si os apetece hacer conserva, ya os dejé en la mermelada de mango un enlace a una entrada magnífica de velocidad cuchara, y también deberíais ver la entrada sobre cómo hacer confitura de Bajo una nube de azúcar glas, es lo más completo que he visto en años.
                                                                                                                                                                   



Este sandwich está buenisimo caliente o frío, por eso es perfecto para una cena rápida o para llevar a un picnic.
Podéis ver más propuestas de cosas deliciosas para llevar a un picnic en el sorteo del mes de agosto de La cuinera, en el que participo con esta entrada.

Feliz finde y hasta la próxima entrada


Muffins salados. Cómo se hacen. Receta básica. Consejos para hacer tus propias recetas y "muffins mediterráneos"


¡Cuánto juego te pueden dar unos muffins salados! Sirven para una merienda de celebración, para un picnic, para el almuerzo en el trabajo, como aperitivo con una cervecita, para llevar a la playa... Además se pueden hacer tan variados como nos imaginemos, con ingredientes que nos gusten, como el roquefort y el puerro de aquí o que nos evoquen recuerdos como hice aquí con  los muffins de sobrasada y queso de cabra, o temáticos como los muffins mediterráneos de hoy, o mezclar dulce y salado como hice aquí con los de bacon y manzana caramelizada.
Tengo una prima, que tiene un gusto exquisito para todo lo que hace, por supuesto, para cocinar también, hace unos muffins salados riquísimos, los llama "muffins de lo que tengo en la nevera", todos los que he probado están para empezar y no parar.
Podéis hacer muffins de los que queráis y solo hay que tener en cuenta un par de detalles, la receta básica y qué cantidad de ingredientes a nuestra elección podemos poner para que salgan bien. Con un poco más de experiencia, podréis cambiar hasta los ingredientes base. Vamos allá.

Receta base para muffins salados (para 10 o 12 unidades)
250 gr de harina
2 Tsp de levadura (más o menos son 2 cucharaditas de postre)
1/2 Tsp de bicarbonato (1/2 cucharadita de postre)
1 pizca de sal
1 pizca de pimienta
1/2  cucharadita de ajo en polvo (opcional)
1 cucharadita de cebolla en polvo (opcional)
60 ml de aceite
1 huevo
250 de leche o yogurt
250 gr aproximadamente del ingrediente/s elegidos

Cómo se elaboran:
Su elaboración no puede ser más fácil y rápida, ni amasado ni reposo, solo mezclar los ingredientes por el siguiente orden y al horno.
Lo primero, encendemos el horno a 160º si es eléctrico con ventilador o 170º si es un horno eléctrico sencillo. Si es un horno a gas, probablemente lo tengáis que poner a 150º o 160º y luego bajarlo un poco. Los que tenéis hornos de gas, ya sabéis como funcionan, jajaja...
Tamizamos la harina con la levadura y el bicarbonato. Añadimos sal, pimienta, ajo y cebolla en polvo y reservamos.
El siguiente paso es batir el huevo y añadir el aceite y la leche.
Después mezclamos los ingredientes secos con los húmedos, es decir, la harina con el huevo, el aceite y la leche. Mezclamos con espátula, sin batir ni trabajar para que no nos quede una masa seca.
A continuación añadimos los ingredientes elegidos para dar sabor a nuestros muffins salados. Mezclamos suavemente y ya tenemos preparada nuestra masa.
Preparamos papeles de hornear muffins o engrasamos el molde si no ponemos papel.
Llenamos los moldes hasta 3/4 partes de su capacidad e introducimos en el horno.
Hornear durante 20 minutos o hasta que estén cocidos.
Sacamos del horno. Dejamos enfriar 5 minutos en el molde antes de transferir a una rejilla para dejar enfriar completamente. Se pueden tomar tibios, están riquísimos.
Se conservan bien en la nevera uno o dos días, aunque como mejor están es recién hechos. Se les puede dar un golpe de horno antes de tomarlos para que estén calentitos.
Podemos incluso congelarlos, aunque no creo que os sobren.

                                                                                                                                                                

Consejos:
En cuanto a los ingredientes base, se puede poner todo leche o mitad leche mitad yogurt o todo yogurt, también podríamos poner nata de cocina o leche evaporada. En el caso de poner nata o leche evaporada os aconsejo que los ingredientes que escojáis para vuestros muffins personalizados no sean grasos, tipo queso, salchichas, sobrasada, etc... porque solo conseguiremos añadir más grasa. Resumiendo: si vuestros ingredientes son verduras, pescados, pollo... podemos poner nata, en vez de leche, os dará jugosidad. Pero si vuestros ingredientes son grasos, embutidos, frutos secos o quesos, os recomiendo leche o yogurt.

Sobre la harina, podéis sustituir por harina integral o una mezcla de ambas, o jugar con otras harinas, hay muchas donde elegir. También podemos sustituir una proporción de harina por copos de avena o por almendra, la cuestión es probar y comprobar el resultado.

En cuanto a las especias, ¡a vuestro gusto! Curry, orégano, guindilla, nuez moscada, cardamomo, canela, jengibre, pimienta rosa...

Una cuestión más, si vaís a poner verduras, muchas de ellas agradecerán un salteado previo en la sartén, la cebolla, el pimiento, la zanahoria, el puerro... las cortaremos en trocitos pequeños antes de saltearlas, por una parte porque son verduras que quizá necesiten más cocción que los 20 minutos en el horno para quedar tiernas y por otro lado, salteándolas conseguimos que pierdan parte del agua que podría terminar por aguarnos el muffin.

Sobre los moldes, estamos hablando siempre de muffins y entendemos que vamos a hacerlos en un molde para que nos queden redonditos, pero podéis cambiarlo siempre que queráis. Podéis hacer un solo muffin gigante o en un molde cuadrado hacer una especie de coca, o en molde de puding y servirlo a lonchas como un pan de molde. ¡Imaginación al poder!
                                                                                                                                                               



Lo mejor es que experimentéis con ellos, unas veces os gustará más el resultado y otras menos, pero la cuestión es divertirse en la cocina. ¡A por ellos!

Muffins Mediterráneos

 

Ingredientes
125 gr de harina común
125 gr de harina integral
2 Tsp de levadura
1/2 Tsp de bicarbonato
1 pizca de sal
1 pizca de pimienta
1/2  cucharadita de ajo en polvo (opcional)
1 cucharadita de cebolla en polvo (opcional)
Un poco de tomillo fresco
60 ml de aceite (he usado el aceite de oliva de las anchoas y un poco más hasta los 60 ml)
1 huevo
125 ml de leche
125 ml de yogurt blanco
60 gr de anchoa picadita
100 gr de aceitunas negras cortaditas en lonchas
100 gr de tomate seco picado fino
Algunas anchoas y aceitunas enteras para poner encima

Procedéis exactamente como os cuento arriba.
Primero batir el huevo con el aceite, la leche y el yogurt, añadir los ingredientes secos con las especias y por último anchoa, aceitunas y tomate seco picado. A los moldes y al horno. Y ya está.

No me olvido de los muffins dulces, tan ricos... pero eso será otro día. Hoy vamos a disfrutar de estos muffins salados. ¿Y  vosotros, qué sabor vais a dar a vuestros muffins?







Helado de turrón

El helado de turrón es el clásico entre los clásicos, si olvidamos el de vainilla o chocolate es el que más veces he tomado. Además es el helado favorito de los catadores a los que no les gusta probar helados raros, que dicen ellos. Con un helado de turrón seguro que aciertas, gusta a niños y a mayores a partes iguales y encima si lo haces en casa, puedes aprovechar para reciclar esas tabletas que se quedaron en Navidad.
Lo ideal creo que es hacerlo con turrón del blando o de Jijona, pero de ese nunca sobra en mi casa. Este año ha sobrado bastante del duro y polvorones. Así que me he tirado a la piscina y lo he hecho con turrón del duro y ha sido un exitazo. Mi marido (que es de los que no gustan de helados experimentales), se lo ha comido en un visto y no visto. Gracias que me dejó hacer antes unas fotos.


Como siempre os digo, aunque yo suelo hacer los helados con heladera, se pueden hacer sin ella con resultados muy buenos.

Para hacer este helado necesitamos:

300 gr de turrón duro o blando
120 ml de leche
500 ml de nata culinaria espesa (15% MG)
50 gr de glucosa (podemos sustituir por 50 gr de azúcar)

Partir el turrón en trozos con la manos y poner en un cazo con la leche y la glucosa o azúcar. Lo calentamos sin que llegue a hervir o ponemos al baño maría, para que se deshaga el turrón. Mezclamos hasta que esté todo integrado y cuando tengamos una pasta, trituramos con un turmix.
Si lo preparáis con Thermomix
1º. Pulverizamos el turrón.
2º. Añadimos la leche.
3º. Ponemos a 100º durante 10 minutos, velocidad 3
Una vez tengamos la masa de turrón con el método elegido, añadimos la nata, no importa que tenga trocitos de almendra, mejor, lo dejamos enfriar y pasamos a la nevera para que esté bien frío antes de meter en la sorbetera o lo metemos al congelador si lo hacemos sin ella. Sacamos cada media hora para batir hasta que esté congelado.  Pincha aquí para ver la explicación más detallada del proceso.



Es aconsejable sacar el helado 10 minutos antes de degustar, a temperatura ambiente. El helado casero siempre es más duro que el de compra, aunque no es una mala señal, eso quiere decir que no lleva grasas hidrogenadas.
Ya sabéis, ¡a hacer mucho helado casero! No tener heladera no es excusa, aunque tampoco veo excusas para no tener una. Es de los "trastos de cocina", que más satisfecha estoy de haber comprado.
Si queréis echar un vistazo al resto de helados que he preparado últimamente, los podréis encontrar fácilmente en el Recetario dulce.

Pues nada, ya se me han acabado las vacaciones, y además trabajo el fin de semana... pero vosotros, que lo paséis fenomenal, los que empiezan la vacaciones y los que solo disfrutáis del finde.


Sorbete de naranja con un toque de vodka


Me encantan los helados.
Me gustan cremosos y también los sorbetes, me entusiasman los granizados, y los helados de yogurt con toppings de fruta y cereales.
Me apasionan en verano y en invierno.
Y sí, me gusta tomarlos después de cenar, sentada en una hamaca en la terraza, con la ligerísima brisa que corre el mes de julio. Pero lo que más me gusta es prepararlos a mi gusto con lo que tengo por casa o con la inspiración que he encontrado en el mercado o en Pinterest (tenéis que daros una vuelta por esa gran ventana a la creatividad).

El sorbete de hoy, de naranja con un toque de vodka, apareció en mi sorbetera por casualidad.
Mi hijo es un fanático de los zumos de naranja naturales y aunque no estemos en temporada, siempre hay naranjas en casa. Al irse a pasar unos días de vacaciones con los abuelos, sus naranjitas se quedaron huérfanas en el frutero. A mí también me gusta el zumo de naranja, pero sinceramente, en las noches cálidas de Valencia, prefiero un sorbete.

Sorbete de naranja con un toque de vodka

Ingredientes
400 ml  de zumo de naranja
200 ml de agua mineral
La ralladura fina de 2 naranjas (sin la parte blanca)
1 c/s de miel
40 ml de vodka
100 gr de azúcar normal
1 anís estrellado

Ponemos el azúcar y la miel con el anís estrellado y la ralladura de naranja, en un cazo al fuego y dejamos reducir a la mitad.
Retirar el anís estrellado y dejar enfriar un poco.
Incorporar el zumo y el vodka.
Dejar enfriar y poner en la nevera, antes de pasar a la sorbetera.
Si lo preparáis sin sorbetera, lo metemos al congelador y sacamos cada 30 minutos más o menos, para batirlo, hasta que esté congelado. Lógicamente, este helado no queda cremoso pues no lleva nata, ni grasas, pero su consistencia no es de hielo pues gracias al jarabe queda una textura más parecida a la nieve.
¡Animaos a prepararlo con cualquier zumo o pulpa de fruta, melocotón, frutos rojos, limón, sandía... las posibilidades son infinitas...!



¡Qué tengáis un perfecto fin de semana!
Nos vemos la semana que viene con más propuestas frescas.


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