Mesa dulce para Halloween

Nunca he celebrado Halloween, bueno, lo reconozco, una vez estuve en una cena que organizó un amigo la noche de Halloween porque caía en sábado y era una noche para juntarnos como cualquier otra y con eso de que era la noche de Halloween nos disfrazamos de vampiros, esqueletos, brujas y esas cosas... pero vamos, lo normal aquí, que cualquier fiesta nos viene bien para juntarnos, reírnos un rato, hablar con los amigos y beber una cerveza.

Y como de eso se trata, de vivir la vida pasándolo lo mejor posible, estar con la gente que quieres y te quiere, y compartir las cosas dulces y maravillosas que nos pasan y dejarnos ya de tanta depresión, de conjuras y villanos y de que nos dominen los pensamientos negativos respecto a todo lo que nos rodea, vamos a celebrar Halloween o cualquier otra fiesta que se nos presente sin ningún tipo de remordimiento.


Os presento una mesa dulce muy Halloween con ideas fáciles e ingredientes sencillos que encantan a los niños y a los no tan niños.


Unos ojos de zombie de galletas Oreo.

Unos chupitos de sangre (de fresa).

Unas tumbas deliciosas de natillas de chocolate y Oreo.

Unos sabrosos cupcakes telaraña con corazón de calabaza.

Y una caja con puro veneno dulce dulce.

Como veis son ideas muy fáciles de realizar y no hay que ir a buscar los ingredientes a la Luna. Me centro en los dulces que podemos servir y no en la decoración. Podemos encontrar mil ideas en Pinterest, por ejemplo, alrededor de Halloween para decorar vuestra mesa, eligiendo lo que más os guste, zombies, esqueletos, momias, calabazas, brujas, etc... Tablero Pinterest Halloween.

Sin duda la reina de la mesa son estos

cupcakes de calabaza y chocolate con un frosting de crema de queso de vainilla. 



Vamos con la receta.

Ingredientes. (para 12 unidades)
150 g de harina
200 g de azúcar
100 ml de aceite
150 ml de leche
1 c/c de canela
1 pizca de nuez moscada molida
1 c/c de bicarbonato
15 g de levadura química tipo Royal
75 g de chocolate para cobertura
3 huevos
100 g de pulpa de calabaza asada.

Elaboración.
Precalentar el horno a 170º.

Calentar la leche y deshacer en ella el chocolate troceado. Dejar enfriar.

Batir el azúcar con los huevos 3 o 4 minutos. Incorporar el aceite y mezclar.

Añadir la calabaza bien chafadita con un tenedor.

Tamizar la harina junto con la levadura, la nuez moscada, la canela y el bicarbonato con una pizca de sal.

Incorporar la mitad de la harina a los huevos batidos y mezclar. Añadir la mitad de la leche y mezclar. Incorporar la otra mitad de la harina y de la leche y terminar de mezclar todo sin batir hasta que esté ligado y sin grumos.

Preparar las cápsulas de papel en el molde.

Rellenar las cápsulas hasta 3/4 de su capacidad e introducir en el horno durante 15 minutos o hasta que al pinchar un palillo salga limpio.

Dejamos 5 minutos en el molde y sacamos nuestras magdalenas a enfriar en una rejilla.

Cream Cheese de vainilla.

Ingredientes.
100 g de mantequilla en pomada
125 g de queso crema a temperatura ambiente
100 g de azúcar glas
Vainilla en polvo (en pasta, líquida o como acostumbremos usar)

Elaboración.
Batir todos los ingredientes durante 3 o 4 minutos hasta que la mezcla esté esponjosa y brillante.

Insisto en que todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente para evitar que se corte.

Durante el batido de los ingredientes hay que ir pasando la espátula de silicona por los bordes para que se mezcle todo bien.

Reservar en el frigorífico.

Decoración de los cupcakes telaraña.

Ingredientes.
El cream cheese que hemos preparado.
Dos cucharadas de crema de cacao (tipo Nocilla)

Poner en una manga pastelera con una boquilla de escritura la crema de cacao.

Igualaremos los cupcakes a ras de cápsula. cubrir con una primera capa de frosting para fijar las migas y meter el frigorífico. Esperar una hora.

Damos una segunda capa de frosting de forma que quede bien cubierto.

Con la manga pastelera hacer tres o cuatro círculos como si dibujásemos una diana sobre el frosting. Con la punta de una brocheta o similar hacer líneas desde el centro hacia fuera.



¿Como se hacen los chupitos de sangre?
Los preparé con un sobre de gelatina de los que venden en el súper, aunque para que tenga un aspecto más sanguinolento le añadí un poco de colorante en gel de color rojo intenso. Las serviremos en pequeñas copitas o vasitos de licor.


¿Como se hacen los ojos de zombie?
Abrimos una galleta Oreo de forma que nos quede la crema en uno de los lados. Reservamos el lado que queda sin crema pues nos servirá para las tumbas de natillas.
Hacemos pequeños surcos con la punta de un palillo que serán las venas de los ojos. Introducir gelatina líquida de color rojo (la que hemos usado para los chupitos de sangre) en una pipeta o jeringuilla y rellenar los surcos que hemos hecho en la crema. Podemos usar también un rotulador de tinta comestible color rojo. Las pupilas son de fondant negro.


No puede faltar en una mesa dulce, las chuches.
Para servir las chuches he usado una caja de té, es una idea que vi en Pinterest y me encantó. Lo ideal sería encontrar chuches en la misma gama de color que uséis para la mesa. Yo he escogido el negro, naranja y morado. No encontré demasiadas chuches con temática Halloween, quizá porque aún faltaban bastantes semanas, pero estoy segura de que cuando se acerque la fecha habrán muchas más. Unas calabazas, gatos negros, unas dentaduras..., y no os olvidéis incluir las chuches favoritas de vuestros invitados.



No se me han olvidado las tumbas de chocolate.


Pero vamos a dejarlo para el próximo día porque quiero explicar bien como se hacen las natillas de chocolate de la forma tradicional, con Thermomix y en el microondas, así que no os perdáis la próxima entrada.

Edito: Pincha aquí para ver como se hacen unas deliciosas natillas de chocolate y decóralas para Halloween, o no.

Espero que os guste la propuesta que dejo y que celebréis, celebréis, celebréis!!!







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Mini Cheesecake (sin horno) con frutos del bosque

Hoy no vengo con la fórmula de la Coca Cola precisamente. Hoy vengo a saldar una deuda con aquellos que me habían pedido la receta de esta tarta de queso, la que ahora llaman los modernos No Bake Cheesecake.


Mucho antes de que los blogs de cocina invadiesen la red, y miles y miles de personas se pusiesen a compartir sus maravillosos conocimientos, los amantes de la cocina coleccionábamos revistas, libros y recetas apuntadas a lápiz en una servilleta que nos intercambiábamos  con otros cocinillas en las reuniones familiares o de amigos. Pues esta cheesecake (antes la llamábamos tarta de queso Philadelphia), corría como la pólvora entre los amantes del dulce de este país.

Ya veis, no hemos inventado nada, hace entre 15 y 20 años se puso de moda en los restaurantes y la receta fue saltando de mano en mano por lo fácil de preparar y lo rica que está. Aunque he de decir que tiene muchos detractores entre los amantes de la tarta de queso clásica, mi maridín el primero.

Bueno, pues os dejo la receta pero como no quiero quedarme en la receta de hace 20 años, os explico una forma de hacerla súper súper fácil y una presentación en raciones individuales que es perfecta para una cena o comida en la que se prevé que habrá más dulces.


  Cheesecake sin horno con frutos del bosque 

Ingredientes
Para 8 raciones en moldes de 6 cm de diámetro o un molde de 18 cm

Para la base
8 galletas tipo Digestive
40 gr de mantequilla

Para la tarta de queso
250 g de queso crema tipo Philadelphia
500 ml de nata montada congelada azucarada
3 hojas de gelatina
75 gr de azúcar
50 ml de nata líquida o leche entera

Para la cobertura de frutos del bosque
300 gr de frutos del bosque frescos o congelados (Yo he usado una parte congelada y he añadido cerezas frescas)
50 ml de agua
100 gr de azúcar
2 hojas de gelatina

Elaboración

Si haces raciones individuales y quieres hacer más, ten en cuenta que por cada aro de 6 cm necesitas una galleta y 5 gr de mantequilla por cada una de las bases.

Derrite la mantequilla en el microondas. Pulveriza las galletas con un robot de cocina o simplemente mételas en una bolsa y da golpes con una maza de mortero hasta que estén deshechas. Mezclar la mantequilla líquida con el polvo de galleta hasta obtener una masa.

Reparte la masa por la base de los aros que habremos forrado con papel de aluminio. Si haces un solo molde de 18 cm, mucho mejor que sea desmontable. Guardar en el frigorífico hasta el momento de rellenar.



Poner las hojas de gelatina a remojo con agua fría para hidratarlas.

Calentar la leche o nata líquida con el azúcar e incorporar las hojas de gelatina. Mezclar bien y reservar para que pierda calor.

Batir con una varillas a mano el queso fresco y mezclar con la nata que habremos dejado descongelar ligeramente. Haremos una mezcla ligera sin batir con movimientos envolventes para no perder aire en la nata.

Cuando la mezcla de leche y gelatina esté a temperatura ambiente mezclaremos con la nata montada y el queso. Igual que antes, con movimientos envolventes.

Podéis montar la nata vosotros y endulzar al gusto. Yo uso la congelada, que normalmente no sirve para hacer tartas ni nada de eso pues cuando se descongela pierde mucha firmeza. En este caso nos vale, pues al incorporar gelatina va a aguantar perfectamente.

Rellenar los moldes con la mezcla de queso dejando un centímetro para los frutos del bosque, alisar la superficie y meter en el frigorífico una o dos horas para que la gelatina solidifique.

Podemos hacer la cobertura de frutos del bosque con mermelada pero para mi gusto queda demasiado dulce y poco consistente. Prefiero hacer esta cobertura como os explico a continuación.

Poner las frutas escogidas en un cazo con el agua y el azúcar y llevar a ebullición.

Ponemos la gelatina a hidratar en agua fría.

Dejamos cocer las frutas por diez minutos  e incorporamos la gelatina, mezclar y retirar del calor. Dejamos enfriar a temperatura ambiente.

Transcurrido el tiempo necesario sacamos las tartitas del frigorífico y ponemos la fruta  por encima, una capa finita y otra vez al frigorífico. Lo mejor es hacerla de un día para otro pero si hay prisa en cuanto la gelatina de la fruta haga efecto podéis desmoldar y servir.

Para desmoldar, retiramos el papel de aluminio y empujamos la base hacía arriba con cuidado de no romper la galleta y listo para disfrutar.



Espero que os guste la receta y que los que la han esperado desde el principio ya me hayan perdonado.

Nos vemos pronto con otra receta.


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Vasitos de Gazpacho para tus Fiestas de Verano



Siempre que organizo una fiesta en verano, una cena de amigos o una reunión familiar, ofrezco gazpacho a los invitados. Me parece un entrante fresquito y ligero que apetece a casi todos. Cuando lo ofrezco, me suelen preguntar, ¿Es casero?

Claro, ¿Pero hay gazpacho no casero?

Es broma, sé que venden gazpacho en el supermercado, pero hacer gazpacho en casa es tan rápido y fácil que se me hace difícil pensar en un gazpacho de brick en mi frigorífico.

Cuando dices que el gazpacho es casero, of course, todo el mundo dice que sí. Y repiten.

No sé cuantas veces habré hecho gazpacho, ¿1000, 2000, 10000? No sé. Imposible decir un número.

Siempre lo hago a ojo. Siempre. No tengo ni idea de si siempre sabe igual.

Lo que sí puedo decir categóricamente es que reconocería  mi gazpacho en una cata a ciegas entre todos los demás gazpachos del mundo.

Es justo por eso que estás pensando, mi gazpacho está hecho a mi gusto. No demasiado picante, no mucho vinagre, que se note el comino, que se pueda beber, es decir que sea más un zumo que un puré, sin pasarse con la cebolla, con un punto de aceite de oliva del que se agarra al paladar... En fin... a mi gusto.

Y como mi gusto es mío y de nadie más, las cantidades que os doy son aproximadas, y el método, el infalible para que esté a vuestro gusto.

Gazpacho 

Ingredientes (Para 1, 5 l  aproximadamente.)
1250 de tomate limpio
50 g de pimiento verde o rojo
65 g de pan
150 g de pepino
50 g de cebolla
un diente de ajo
75 g de aceite de oliva variedad Picual
sal
vinagre de Jerez al gusto
pimienta
cominos
Agua helada.

Elaboración
Partimos de unos ingredientes clásicos que se supone debe llevar el gazpacho pero lógicamente si algún ingrediente no es de tu agrado o no lo toleras no tienes que ponerle.

Como os contaba no me va el gazpacho con mucha cebolla, ajo o vinagre. Así que no lo pongo todo al principio y tras triturar lo pruebo y añado un poco más si veo que no tiene suficiente.

En cuanto al tomate, tengo que reconocer que en ocasiones hago trampa y uso un tomate de pera entero de bote que ya viene sin piel y en su punto de maduración. Cuando lo hago con tomate natural lo pelo con un cuchillo, aunque se pueden escaldar y quitarles la piel. Y tiene que ser un tomate maduro.

Al pepino le dejo parte de la piel. Pelamos la cebolla y lavamos bien el pimiento.

Se puede hacer con la Thermomix, un vaso americano o la batidora de brazo.

Ponemos un poco de pan a remojar con agua helada. Escurrimos un poco y ponemos en el vaso, echamos todas las verduras troceadas en octavos y trituramos.Vamos echando aceite, vinagre, sal y el resto de especias a nuestro gusto. Probamos y rectificamos. Si ha quedado espeso, que es probable, incorporamos poco a poco agua helada hasta que obtengamos la consistencia a nuestro gusto.

El gazpacho se puede guardar en la nevera un par de días tapado herméticamente para que no absorba sabores extraños.

Servimos el gazpacho muy frío en pequeños vasitos. Para mi gusto, los vasitos de chupito son pequeños para servir gazpacho pues entra muy bien y tendrás que poner muchos. Lo mejor son vasitos de 100 ml.



No me gusta ponerle tropezones porque lo sirvo como algo para beber pero si te apetece puedes poner un platito con trocitos de cebolla, pimiento y pepino cortados en brunoise (muy pequeñito) y costroncitos de pan, para que si alguien quiere se ponga a su gusto.

¿Te vas a animar a hacer gazpacho casero?



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