Tarta de crema de queso mascarpone con frutas

La entrada de hoy iba a ser la receta del helado de turrón. ¿Recordaís que os dije que iba a empezar con el reciclaje de los dulces navideños? Pues ya he empezado, pero la receta del helado de turrón la dejamos para la semana que viene ¿Ok?
Desde luego, hay una razón.


Si digo la verdad, quería preparar mi tarta favorita, es decir, cualquiera de chocolate con más chocolate, pero a 40º, casi no pienso en chocolate, pienso más en helados, granizados, frutas... y me acordé de un libro de Jamie Oliver, que me regaló mi marido en Navidad, hace muchos años, cuando aún me regalaba en Navidad y no intentaba convencerme de que es mucho mejor que me compre lo que yo quiera y lo ponga en el árbol.
Bueno, que desvarío... Me acordé del libro de Jamie Oliver, y de las maravillosas tartas de masa quebrada con rellenos frescos de queso, de limón, de frutas, eran más que recetas, ideas, y todas me encantaban.
Siguiendo la idea del verano, las ensaladas, Jamie... me he decidido por una base de masa quebrada, con una crema de mascarpone, que no es más que mascarpone con azúcar glas, ligeramente batido y encima, unas frutas frescas, recién peladas y tímidamente glaseadas con una mermelada aligerada. Es una tarta muy fresca, ideal para el verano.


Masa quebrada

Ingredientes
200  gramos de harina corriente
100 gramos de mantequilla
1 huevo
50 gramos de azúcar glas
una pizca de sal 
Elaboración
Poner en un cuenco la harina tamizada y añadir la mantequilla fría cortada en pequeños daditos.
Mezclar ambos ingredientes con una espátula de madera, mejor que con los dedos, para no transmitir calor a la masa, hasta obtener una mezcla arenosa. Os va a parecer que no se integra, esto es buena señal. La mantequilla aún está fría y es lo mejor para que quede una quebrada crujiente.
Seguidamente incorporar la sal, el azúcar y el huevo, continuar mezclando con la espátula hasta obtener una masa y hacer una cilindro con ella, ( ahora sí, con las manos), que envolvemos en film y dejamos en la nevera para que repose, una hora aproximadamente.

Con las cantidades que os doy, tenéis para forrar un molde de 24 cm.
Sacamos la masa de la nevera, la cortamos en lonchas de 1/2 centímetro aproximadamente y las vamos colocando muy juntas en el molde elegido, así,



Apretamos la masa para que el molde quede completamente forrado, subiendo dos cm por los bordes.
Ahora volvemos a meter la masa en la nevera o el congelador, para que vuelva a reposar otra hora.
Precalentamos el horno a 180º
Sacamos la masa de la nevera, ponemos el papel y los garbanzos y cocemos durante 10´ a 180º. Retiramos los garbanzos y el papel con cuidado de no quemarnos y ponemos al horno 5´más o hasta que empiece a dorarse, ahora sin garbanzos ni papel.
Dejamos en el molde 5 minutos, antes de desmoldar y dejar enfriar en una rejilla.
                                                                                                                                                                

Consideraciones para la cocción de la masa quebrada 

 Este tipo de  masas, quebradas, galletas o crumbles, no hay que amasarlas ni estirarlas, para evitar que la masa se vuelva elástica y gomosa. Lo que queremos es una masa crujiente y que no encoja, dando un aspecto demasiado rustico a la masa.
Ponemos encima de la masa, papel de horno y encima de este, unos garbanzos para cocer la tarta de forma que no suba y no se desmoronen los bordes.
Introducimos en el horno para cocer en blanco o en ciego (es decir, se cuece sin relleno). Esto es para que la masa quede crujiente, al no absorber líquido del relleno.
                                                                                                                                                             

Ingredientes para el relleno
300 gr de queso mascarpone
50 gr de azúcar glas
Fruta pelada y laminada (Yo le he puesto 2 melocotones, 6 o 7 ciruelas rojas,
1 kiwi, unos higos confitados y una pera)
2 cucharadas de mermelada de melocotón

Elaboración
Batimos el queso con el azúcar glas, lo justo para que se incorpore.
Rellenamos la base de masa quebrada y reservamos en la nevera.
Pelamos la fruta y laminamos. Podéis poner la fruta que queráis, preferiblemente debe ser fruta blanda, que resulta más fácil de comer. Con fruta roja es deliciosa, además de bonita. Se puede usar fruta fresca o en almíbar y también fruta asada al horno, una auténtica maravilla.
Cuando tengamos decidido de que la vamos a rellenar, preparamos la fruta y simplemente, rellenamos de forma más o menos decorativa.
Calentamos dos cucharadas de mermelada que sea clarita y sin trozos, con dos cucharadas de agua, mezclamos bien y dejamos enfriar un par de minutos antes de pintar con la mezcla, la fruta de la tarta.
Este paso no es imprescindible pero la tarta queda más brillante y no se seca la fruta.
El resultado es una tarta muy fresca para el verano, crujiente como una galleta y tierna y fresca como un tazón de fruta.




¿Os ha gustado?

Por cierto el libro de Jamie es, " La cocina de Jamie Oliver, recetas frescas de un joven chef".
Y vosotras, ¿tenéis algún libro fetiche, de esos que todo lo que hacéis os sale bien, o que os inspira con solo mirarlo?
Contádmelo, que quiero saberlo todo, todo y todo.
Hasta la próxima entrada




Helado de tarta de queso

 

¡Qué bien suenan estas cosas en inglés! ¿Verdad?

Hoy no me voy a enrollar mucho porque quiero explicar como hacer el helado con heladera y sin ella, así que la receta será un poco más larga de lo normal.

Ingredientes
200 gr de nata para montar (35% MG)
200 gr de queso de untar (tipo Philadelphia)
2 yogures griegos de fresa con trozos
15 fresas deshidratadas (pueden ser congeladas o naturales)
150 gr de azúcar común
125 ml de leche entera
100 gr de mermelada de frutos del bosque
6 galletas tipo Digestive

Picar la galleta en trocitos, sin llegar a triturarlas y reservar.
Disolver el azúcar en la leche y añadir las fresas para que se hidraten. Reservar en la nevera.
Batir la nata hasta que esté semimontada y mezclar con el queso de untar y los yogures griegos.
Triturar las fresas con la leche y el azúcar y mezclar con el queso, la nata y los yogures.
Meter la mezcla bien tapada en la nevera.


Preparación en moldes para helados, sin heladera

Poner en el fondo del molde un poco de mermelada y rellenar el resto con la mezcla que teníamos en la nevera hasta el borde, dejando un centímetro libre para rellenar con la galleta troceada. Poner el palito y meter en el congelador hasta que estén completamente helados.





Si no vamos a hacer polos, meteremos la mezcla en un recipiente con tapa en el congelador y lo sacaremos cada media hora para batirlo por lo menos durante 3 horas. Cuando ya veamos que está casi todo congelado, pondremos unas cuantas cucharadas de mermelada de fresa y otras de galleta troceada, mezclamos y dejamos que termine que congelar.


Como hacer helado sin heladera

Para hacer helados sin heladera es imprescindible meter la mezcla que vayamos a congelar, primero en la nevera, para que esté bien fría. Batimos antes de meter en el congelador en un recipiente con tapa, el helado coge mucho los olores que puedan haber en el congelador. 
Cuando pase 1/2 hora más o menos, sacamos la mezcla y la batimos.
Volvemos a meter en el congelador.
1/2 hora después, sacamos y volvemos a batir.
Repetiremos este proceso hasta que esté casi helado y veamos que ya no podemos batir. 
Tapamos y metemos en el congelador hasta que esté congelado del todo. Esto se hace para que el helado sea cremoso y no mastiquemos cristales de hielo. Hasta aquí nos quedará un helado rico, ligeramente cremoso, pero se puede hacer más.
Dos cosas que ayudarán aún más a que el helado quede cremoso, a pesar de no hacerlo en heladera, será el porcentaje de grasa, cuanto más elevado, más cremoso, se puede aumentar el porcentaje de MG, con nata o yemas batidas y cuajadas como una crema inglesa (en este caso al helado se le llama parfait). También ayuda un poquito de alcohol, si no lo van a tomar niños, podemos elegir un licor que combine con nuestro helado, en este caso puede ser un kirsch o un licor de cassis.

Preparación con heladera.

Metemos la mezcla bien fría en la heladera y pondremos a mantecar el tiempo que nos indica el fabricante, 2 minutos antes, pondremos una cucharadas de mermelada y otras de galleta troceada, dejamos que de unas cuantas vueltas para que se integre y sacamos nuestro helado para servir como más nos guste. Se puede acompañar con unas migas de galleta y un poco de mermelada de frutos del bosque o un sirope de fresa.


La principal ventaja que le encuentro a los helados caseros, es que los puedes hacer de lo que se te ocurra, aprovechar frutitas maduras que tengas en casa, algún sabor que se te antoje, infusionando especias... además de saber lo que comes sin grasas hidrogenadas o conservantes raros.
¿Has hecho helado en casa?, ¿Te resultan helados cremosos?, ¿Te parece fácil...?

La semana que viene empiezo a reciclar los dulces navideños que me quedaron... no cuento más, así que no os lo perdáis.

Ensalada de pasta (y... qué comer en verano)

A partir de ahora y hasta que baje el mercurio, se acabaron los platos de caliente, se acabó pasar horas y horas haciendo guisos, ya no más platos de miles de ingredientes, de preparaciones interminables... el verano es tiempo de playa, de piscina, de montaña, de parques, de amigos, de rebajas, de cañas... y la comida, que sea fresca, rápida y apetecible. Vamos, como esta,

Ensalada de pasta con lomos de atún y salsa de piña

 

Clásico entre los clásicos, las ensaladas de pasta, admiten nuestros ingredientes favoritos, se pueden dejar preparadas, incluso teniendo algunas precauciones, se puede llevar a un picnic.

Yo la preparo con: (para 4 o 6 personas)

300 gr de pasta seca (hay un montón de formas para elegir, me gustan estos tirabuzones, con pasta de remolacha y espinaca, que da mucho color.)
1 latita pequeña de maíz cocido
1 latita pequeña de guisantes
Aceitunas negras deshuesadas
4 rodajas de piña en su jugo
4 huevos cocidos
300 gr de lomos de atún
4 tomates kumato o 200 gr de tomate cherry
Para la salsa de piña:
4 cucharadas de mayonesa
100 ml de jugo de piña (de la lata que hemos abierto)
Sal, aceite de oliva y pimienta negra recién molida

Empezamos cociendo la pasta.

Se pone una olla con mucha agua, como media, se dice que 1 litro por cada 100 gr. de pasta y una cucharada de sal. Cuando hierve a borbotones, echamos la pasta y mantenemos el calor para que vuelva a hervir lo más rápidamente posible. En cuanto empiece a hervir, calculamos el tiempo que dice el fabricante, que siempre es el necesario para que quede al dente. 

Escurrimos el agua y extendemos en un trapo limpio o una bandeja. Pulverizamos un poco de aceite para que la pasta no se pegue entre sí y se enfríe. Hay quien la pone en agua con hielo para enfriarla rápidamente, pero a mi no me gusta como queda la textura de la pasta después de este proceso.

Ahora solo queda montar la ensalada como más nos guste, se puede trocear la piña, el tomate y el huevo cocido y mezclar con el resto de ingredientes en una ensaladera. Dejamos la salsa preparada; Batimos la mayonesa con el zumo de piña y un poco de sal, aceite y pimienta recién molida.
Dejamos la ensalada en la nevera, envuelta con un film, esperando para cuando regresemos de la playa.
También se puede montar la ensalada, con los ingredientes por separado, como veis en las imágenes y salsearla según el gusto de cada uno.


Y ya está.
Las ensaladas completas son una excelente opción como plato único. Buenas, sanas, frescas, rápidas y cómodas. ¿Qué más se puede pedir?

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Nos vemos el jueves con otra opción fresca, pero dulce. ¿Qué será...?





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