Sorbete de naranja con un toque de vodka


Me encantan los helados.
Me gustan cremosos y también los sorbetes, me entusiasman los granizados, y los helados de yogurt con toppings de fruta y cereales.
Me apasionan en verano y en invierno.
Y sí, me gusta tomarlos después de cenar, sentada en una hamaca en la terraza, con la ligerísima brisa que corre el mes de julio. Pero lo que más me gusta es prepararlos a mi gusto con lo que tengo por casa o con la inspiración que he encontrado en el mercado o en Pinterest (tenéis que daros una vuelta por esa gran ventana a la creatividad).

El sorbete de hoy, de naranja con un toque de vodka, apareció en mi sorbetera por casualidad.
Mi hijo es un fanático de los zumos de naranja naturales y aunque no estemos en temporada, siempre hay naranjas en casa. Al irse a pasar unos días de vacaciones con los abuelos, sus naranjitas se quedaron huérfanas en el frutero. A mí también me gusta el zumo de naranja, pero sinceramente, en las noches cálidas de Valencia, prefiero un sorbete.

Sorbete de naranja con un toque de vodka

Ingredientes
400 ml  de zumo de naranja
200 ml de agua mineral
La ralladura fina de 2 naranjas (sin la parte blanca)
1 c/s de miel
40 ml de vodka
100 gr de azúcar normal
1 anís estrellado

Ponemos el azúcar y la miel con el anís estrellado y la ralladura de naranja, en un cazo al fuego y dejamos reducir a la mitad.
Retirar el anís estrellado y dejar enfriar un poco.
Incorporar el zumo y el vodka.
Dejar enfriar y poner en la nevera, antes de pasar a la sorbetera.
Si lo preparáis sin sorbetera, lo metemos al congelador y sacamos cada 30 minutos más o menos, para batirlo, hasta que esté congelado. Lógicamente, este helado no queda cremoso pues no lleva nata, ni grasas, pero su consistencia no es de hielo pues gracias al jarabe queda una textura más parecida a la nieve.
¡Animaos a prepararlo con cualquier zumo o pulpa de fruta, melocotón, frutos rojos, limón, sandía... las posibilidades son infinitas...!



¡Qué tengáis un perfecto fin de semana!
Nos vemos la semana que viene con más propuestas frescas.


Ensalada de pomelo rosa y bacalao ahumado con vinagreta de miel.

"El que avisa no es traidor", reza el dicho, y yo avisé la semana pasada que acababamos con las complicaciones en la cocina, que subian las ensaladas y bajaban los asados... pero sin perder ni un ápice de sabor y placer.

Esta es una de esas ensaladas exquisitas, perfumada con los aromas cítricos del pomelo rosa, y el dulzor de la miel de romero. Espero que os guste tanto como a mí.

Ingredientes (para 1 o 2 personas)
1 sobre de 150 gr de bacalao ahumado
1 pomelo rosa
5 o 6 olivas negras deshuesadas
Aceite de oliva Virgen Extra
1 c/c de miel de romero
2 anchoas

Elaboración

Pelamos el pomelo quitándole toda la parte blanca. Lo cortamos muy fino, con una mandolina o una cortadora de fiambre, (dos milímetros aproximadamente). Si no tenemos mandolina o cortadora, lo haremos a mano con un cuchillo de cortar jamón, lo más fino posible.
Preparamos la emulsión con aceite y un poco de jugo del pomelo, la aceitunas y las anchoas, picadas finas, la cucharadita de miel y una pizca de pimienta negra, recién molida. Emulsionamos y reservamos.
Montamos la ensalada poniendo dos o tres rodajas de pomelo, otra de bacalao y así sucesivamente hasta terminar los ingredientes.

Un poco antes de servir se riega generosamente con la vinagreta.


Nota
Para cortar cualquier ingrediente muy fino, sobre todo si es algo blando, nos ayudará meterlo un rato al congelador, para que esté bien compacto debido al frío. 

Vamos a decir que esta emulsión no sería, exactamente, una vinagreta, pues no lleva vinagre, pero podríamos llamarla así, pues sí lleva un acidulante, que en este caso es el jugo del pomelo. Si os gusta el vinagre podéis poner una cucharita pequeña de este. A mí como el vinagre no me gusta demasiado, añado zumo de limón o mostaza en la vinagretas.
 


Ya solo queda, disfrutarla mucho con un vino blanco y unas buenas vistas (esto es opcional) .

Hasta la próxima entrada.


Tarta de crema de queso mascarpone con frutas

La entrada de hoy iba a ser la receta del helado de turrón. ¿Recordaís que os dije que iba a empezar con el reciclaje de los dulces navideños? Pues ya he empezado, pero la receta del helado de turrón la dejamos para la semana que viene ¿Ok?
Desde luego, hay una razón.


Si digo la verdad, quería preparar mi tarta favorita, es decir, cualquiera de chocolate con más chocolate, pero a 40º, casi no pienso en chocolate, pienso más en helados, granizados, frutas... y me acordé de un libro de Jamie Oliver, que me regaló mi marido en Navidad, hace muchos años, cuando aún me regalaba en Navidad y no intentaba convencerme de que es mucho mejor que me compre lo que yo quiera y lo ponga en el árbol.
Bueno, que desvarío... Me acordé del libro de Jamie Oliver, y de las maravillosas tartas de masa quebrada con rellenos frescos de queso, de limón, de frutas, eran más que recetas, ideas, y todas me encantaban.
Siguiendo la idea del verano, las ensaladas, Jamie... me he decidido por una base de masa quebrada, con una crema de mascarpone, que no es más que mascarpone con azúcar glas, ligeramente batido y encima, unas frutas frescas, recién peladas y tímidamente glaseadas con una mermelada aligerada. Es una tarta muy fresca, ideal para el verano.


Masa quebrada

Ingredientes
200  gramos de harina corriente
100 gramos de mantequilla
1 huevo
50 gramos de azúcar glas
una pizca de sal 
Elaboración
Poner en un cuenco la harina tamizada y añadir la mantequilla fría cortada en pequeños daditos.
Mezclar ambos ingredientes con una espátula de madera, mejor que con los dedos, para no transmitir calor a la masa, hasta obtener una mezcla arenosa. Os va a parecer que no se integra, esto es buena señal. La mantequilla aún está fría y es lo mejor para que quede una quebrada crujiente.
Seguidamente incorporar la sal, el azúcar y el huevo, continuar mezclando con la espátula hasta obtener una masa y hacer una cilindro con ella, ( ahora sí, con las manos), que envolvemos en film y dejamos en la nevera para que repose, una hora aproximadamente.

Con las cantidades que os doy, tenéis para forrar un molde de 24 cm.
Sacamos la masa de la nevera, la cortamos en lonchas de 1/2 centímetro aproximadamente y las vamos colocando muy juntas en el molde elegido, así,



Apretamos la masa para que el molde quede completamente forrado, subiendo dos cm por los bordes.
Ahora volvemos a meter la masa en la nevera o el congelador, para que vuelva a reposar otra hora.
Precalentamos el horno a 180º
Sacamos la masa de la nevera, ponemos el papel y los garbanzos y cocemos durante 10´ a 180º. Retiramos los garbanzos y el papel con cuidado de no quemarnos y ponemos al horno 5´más o hasta que empiece a dorarse, ahora sin garbanzos ni papel.
Dejamos en el molde 5 minutos, antes de desmoldar y dejar enfriar en una rejilla.
                                                                                                                                                                

Consideraciones para la cocción de la masa quebrada 

 Este tipo de  masas, quebradas, galletas o crumbles, no hay que amasarlas ni estirarlas, para evitar que la masa se vuelva elástica y gomosa. Lo que queremos es una masa crujiente y que no encoja, dando un aspecto demasiado rustico a la masa.
Ponemos encima de la masa, papel de horno y encima de este, unos garbanzos para cocer la tarta de forma que no suba y no se desmoronen los bordes.
Introducimos en el horno para cocer en blanco o en ciego (es decir, se cuece sin relleno). Esto es para que la masa quede crujiente, al no absorber líquido del relleno.
                                                                                                                                                             

Ingredientes para el relleno
300 gr de queso mascarpone
50 gr de azúcar glas
Fruta pelada y laminada (Yo le he puesto 2 melocotones, 6 o 7 ciruelas rojas,
1 kiwi, unos higos confitados y una pera)
2 cucharadas de mermelada de melocotón

Elaboración
Batimos el queso con el azúcar glas, lo justo para que se incorpore.
Rellenamos la base de masa quebrada y reservamos en la nevera.
Pelamos la fruta y laminamos. Podéis poner la fruta que queráis, preferiblemente debe ser fruta blanda, que resulta más fácil de comer. Con fruta roja es deliciosa, además de bonita. Se puede usar fruta fresca o en almíbar y también fruta asada al horno, una auténtica maravilla.
Cuando tengamos decidido de que la vamos a rellenar, preparamos la fruta y simplemente, rellenamos de forma más o menos decorativa.
Calentamos dos cucharadas de mermelada que sea clarita y sin trozos, con dos cucharadas de agua, mezclamos bien y dejamos enfriar un par de minutos antes de pintar con la mezcla, la fruta de la tarta.
Este paso no es imprescindible pero la tarta queda más brillante y no se seca la fruta.
El resultado es una tarta muy fresca para el verano, crujiente como una galleta y tierna y fresca como un tazón de fruta.




¿Os ha gustado?

Por cierto el libro de Jamie es, " La cocina de Jamie Oliver, recetas frescas de un joven chef".
Y vosotras, ¿tenéis algún libro fetiche, de esos que todo lo que hacéis os sale bien, o que os inspira con solo mirarlo?
Contádmelo, que quiero saberlo todo, todo y todo.
Hasta la próxima entrada




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