Descansar en Valencia

Adoro mi ciudad.
Y no tiene nada que ver con un sentimiento patriotero.
Adoro pasear por el casco histórico, disfrutar de sus calles y sus fuentes, su mercado, la catedral, sus plazas y sus edificios singulares, algunos de ellos, muy maltratados por una política urbanística sin criterio, orientada a satisfacer un turismo de sol y playa, que poco tiene que ver con los que vivimos aquí. A pesar de esto es adorable sentarte en alguna de sus plazas a descansar.

Adoro la luz de mi ciudad, la luz del amanecer, la del mediodía y la del atardecer, sobre todo, la del atardecer.
Adoro sus arenales blancos y eternos en su playa generosa, que nos regala mañanas bañadas de un sol brillante y dorado.

Es por esto que decidí apuntarme a la iniciativa de Mi Dulce de Melocotón, Blogger Traveller. Aunque se aleja de la temática de mi blog, mostrar mi ciudad, tal y como yo la veo, es algo que me apetece mucho, pues estoy convencida de que la ciudad en la que nacemos, el aire que respiramos, el mar que nos baña y la luz que nos ilumina es parte de nosotros, nos moldea, nos hace ser quienes somos...

La palabra que ha escogido Paty para el mes de agosto es "Descanso", por razones obvias, supongo.
Yo soy de poco descansar. Mis vacaciones ideales son patearme cualquier ciudad europea hasta que no me quede una baldosa por pisar.

Pero cuando me apetece ir a algún sitio a no hacer nada, me voy a la playa.

¿Con cual me quedo?
¿Derecha o izquierda?












¿Pescar o descansar?
Hay otro sitio, que tengo a solo 5 minutos de casa, andando, que es genial para ir a descansar, a jugar con los niños o para hacer deporte, el antiguo cauce del río Turia, ahora convertido en una grandioso parque que atraviesa la ciudad

Podéis visitar otras ciudades aquí.

Estaré por aquí muy pronto con una propuesta culinaria.


Muffins salados. Cómo se hacen. Receta básica. Consejos para hacer tus propias recetas y "muffins mediterráneos"


¡Cuánto juego te pueden dar unos muffins salados! Sirven para una merienda de celebración, para un picnic, para el almuerzo en el trabajo, como aperitivo con una cervecita, para llevar a la playa... Además se pueden hacer tan variados como nos imaginemos, con ingredientes que nos gusten, como el roquefort y el puerro de aquí o que nos evoquen recuerdos como hice aquí con  los muffins de sobrasada y queso de cabra, o temáticos como los muffins mediterráneos de hoy, o mezclar dulce y salado como hice aquí con los de bacon y manzana caramelizada.
Tengo una prima, que tiene un gusto exquisito para todo lo que hace, por supuesto, para cocinar también, hace unos muffins salados riquísimos, los llama "muffins de lo que tengo en la nevera", todos los que he probado están para empezar y no parar.
Podéis hacer muffins de los que queráis y solo hay que tener en cuenta un par de detalles, la receta básica y qué cantidad de ingredientes a nuestra elección podemos poner para que salgan bien. Con un poco más de experiencia, podréis cambiar hasta los ingredientes base. Vamos allá.

Receta base para muffins salados (para 10 o 12 unidades)
250 gr de harina
2 Tsp de levadura (más o menos son 2 cucharaditas de postre)
1/2 Tsp de bicarbonato (1/2 cucharadita de postre)
1 pizca de sal
1 pizca de pimienta
1/2  cucharadita de ajo en polvo (opcional)
1 cucharadita de cebolla en polvo (opcional)
60 ml de aceite
1 huevo
250 de leche o yogurt
250 gr aproximadamente del ingrediente/s elegidos

Cómo se elaboran:
Su elaboración no puede ser más fácil y rápida, ni amasado ni reposo, solo mezclar los ingredientes por el siguiente orden y al horno.
Lo primero, encendemos el horno a 160º si es eléctrico con ventilador o 170º si es un horno eléctrico sencillo. Si es un horno a gas, probablemente lo tengáis que poner a 150º o 160º y luego bajarlo un poco. Los que tenéis hornos de gas, ya sabéis como funcionan, jajaja...
Tamizamos la harina con la levadura y el bicarbonato. Añadimos sal, pimienta, ajo y cebolla en polvo y reservamos.
El siguiente paso es batir el huevo y añadir el aceite y la leche.
Después mezclamos los ingredientes secos con los húmedos, es decir, la harina con el huevo, el aceite y la leche. Mezclamos con espátula, sin batir ni trabajar para que no nos quede una masa seca.
A continuación añadimos los ingredientes elegidos para dar sabor a nuestros muffins salados. Mezclamos suavemente y ya tenemos preparada nuestra masa.
Preparamos papeles de hornear muffins o engrasamos el molde si no ponemos papel.
Llenamos los moldes hasta 3/4 partes de su capacidad e introducimos en el horno.
Hornear durante 20 minutos o hasta que estén cocidos.
Sacamos del horno. Dejamos enfriar 5 minutos en el molde antes de transferir a una rejilla para dejar enfriar completamente. Se pueden tomar tibios, están riquísimos.
Se conservan bien en la nevera uno o dos días, aunque como mejor están es recién hechos. Se les puede dar un golpe de horno antes de tomarlos para que estén calentitos.
Podemos incluso congelarlos, aunque no creo que os sobren.

                                                                                                                                                                

Consejos:
En cuanto a los ingredientes base, se puede poner todo leche o mitad leche mitad yogurt o todo yogurt, también podríamos poner nata de cocina o leche evaporada. En el caso de poner nata o leche evaporada os aconsejo que los ingredientes que escojáis para vuestros muffins personalizados no sean grasos, tipo queso, salchichas, sobrasada, etc... porque solo conseguiremos añadir más grasa. Resumiendo: si vuestros ingredientes son verduras, pescados, pollo... podemos poner nata, en vez de leche, os dará jugosidad. Pero si vuestros ingredientes son grasos, embutidos, frutos secos o quesos, os recomiendo leche o yogurt.

Sobre la harina, podéis sustituir por harina integral o una mezcla de ambas, o jugar con otras harinas, hay muchas donde elegir. También podemos sustituir una proporción de harina por copos de avena o por almendra, la cuestión es probar y comprobar el resultado.

En cuanto a las especias, ¡a vuestro gusto! Curry, orégano, guindilla, nuez moscada, cardamomo, canela, jengibre, pimienta rosa...

Una cuestión más, si vaís a poner verduras, muchas de ellas agradecerán un salteado previo en la sartén, la cebolla, el pimiento, la zanahoria, el puerro... las cortaremos en trocitos pequeños antes de saltearlas, por una parte porque son verduras que quizá necesiten más cocción que los 20 minutos en el horno para quedar tiernas y por otro lado, salteándolas conseguimos que pierdan parte del agua que podría terminar por aguarnos el muffin.

Sobre los moldes, estamos hablando siempre de muffins y entendemos que vamos a hacerlos en un molde para que nos queden redonditos, pero podéis cambiarlo siempre que queráis. Podéis hacer un solo muffin gigante o en un molde cuadrado hacer una especie de coca, o en molde de puding y servirlo a lonchas como un pan de molde. ¡Imaginación al poder!
                                                                                                                                                               



Lo mejor es que experimentéis con ellos, unas veces os gustará más el resultado y otras menos, pero la cuestión es divertirse en la cocina. ¡A por ellos!

Muffins Mediterráneos

 

Ingredientes
125 gr de harina común
125 gr de harina integral
2 Tsp de levadura
1/2 Tsp de bicarbonato
1 pizca de sal
1 pizca de pimienta
1/2  cucharadita de ajo en polvo (opcional)
1 cucharadita de cebolla en polvo (opcional)
Un poco de tomillo fresco
60 ml de aceite (he usado el aceite de oliva de las anchoas y un poco más hasta los 60 ml)
1 huevo
125 ml de leche
125 ml de yogurt blanco
60 gr de anchoa picadita
100 gr de aceitunas negras cortaditas en lonchas
100 gr de tomate seco picado fino
Algunas anchoas y aceitunas enteras para poner encima

Procedéis exactamente como os cuento arriba.
Primero batir el huevo con el aceite, la leche y el yogurt, añadir los ingredientes secos con las especias y por último anchoa, aceitunas y tomate seco picado. A los moldes y al horno. Y ya está.

No me olvido de los muffins dulces, tan ricos... pero eso será otro día. Hoy vamos a disfrutar de estos muffins salados. ¿Y  vosotros, qué sabor vais a dar a vuestros muffins?







Helado de turrón

El helado de turrón es el clásico entre los clásicos, si olvidamos el de vainilla o chocolate es el que más veces he tomado. Además es el helado favorito de los catadores a los que no les gusta probar helados raros, que dicen ellos. Con un helado de turrón seguro que aciertas, gusta a niños y a mayores a partes iguales y encima si lo haces en casa, puedes aprovechar para reciclar esas tabletas que se quedaron en Navidad.
Lo ideal creo que es hacerlo con turrón del blando o de Jijona, pero de ese nunca sobra en mi casa. Este año ha sobrado bastante del duro y polvorones. Así que me he tirado a la piscina y lo he hecho con turrón del duro y ha sido un exitazo. Mi marido (que es de los que no gustan de helados experimentales), se lo ha comido en un visto y no visto. Gracias que me dejó hacer antes unas fotos.


Como siempre os digo, aunque yo suelo hacer los helados con heladera, se pueden hacer sin ella con resultados muy buenos.

Para hacer este helado necesitamos:

300 gr de turrón duro o blando
120 ml de leche
500 ml de nata culinaria espesa (15% MG)
50 gr de glucosa (podemos sustituir por 50 gr de azúcar)

Partir el turrón en trozos con la manos y poner en un cazo con la leche y la glucosa o azúcar. Lo calentamos sin que llegue a hervir o ponemos al baño maría, para que se deshaga el turrón. Mezclamos hasta que esté todo integrado y cuando tengamos una pasta, trituramos con un turmix.
Si lo preparáis con Thermomix
1º. Pulverizamos el turrón.
2º. Añadimos la leche.
3º. Ponemos a 100º durante 10 minutos, velocidad 3
Una vez tengamos la masa de turrón con el método elegido, añadimos la nata, no importa que tenga trocitos de almendra, mejor, lo dejamos enfriar y pasamos a la nevera para que esté bien frío antes de meter en la sorbetera o lo metemos al congelador si lo hacemos sin ella. Sacamos cada media hora para batir hasta que esté congelado.  Pincha aquí para ver la explicación más detallada del proceso.



Es aconsejable sacar el helado 10 minutos antes de degustar, a temperatura ambiente. El helado casero siempre es más duro que el de compra, aunque no es una mala señal, eso quiere decir que no lleva grasas hidrogenadas.
Ya sabéis, ¡a hacer mucho helado casero! No tener heladera no es excusa, aunque tampoco veo excusas para no tener una. Es de los "trastos de cocina", que más satisfecha estoy de haber comprado.
Si queréis echar un vistazo al resto de helados que he preparado últimamente, los podréis encontrar fácilmente en el Recetario dulce.

Pues nada, ya se me han acabado las vacaciones, y además trabajo el fin de semana... pero vosotros, que lo paséis fenomenal, los que empiezan la vacaciones y los que solo disfrutáis del finde.


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